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Lección 51

Repaso (1-5)

El repaso de hoy abarca las siguientes ideas:

[1] Nada de lo que veo significa nada.

La razón de que esto sea así es que no veo nada, y la nada no tiene significado. Es necesario que reconozca esto, para que pueda aprender a ver. Lo que creo ver ahora está ocupando el lugar de la visión. Debo soltarlo dándome cuenta de que no tiene significado, para que la visión pueda ocupar su lugar.

[2] He dado a lo que veo todo el significado que tiene para mí.

He juzgado todo lo que miro. Y es esto, y sólo esto, lo que veo. Esto no es visión. Es meramente una ilusión de realidad, porque mis juicios se han hecho completamente al margen de la realidad. Estoy dispuesto a reconocer la falta de validez de mis juicios, porque quiero ver. Mis juicios me han hecho daño, y no quiero ver según ellos.

[3] No entiendo nada de lo que veo.

¿Cómo podría entender lo que veo cuando lo he juzgado erróneamente? Lo que veo es la proyección de mis propios errores de pensamiento. No entiendo lo que veo porque no es comprensible. No tiene sentido tratar de entenderlo. Pero hay toda razón para soltarlo, para hacer lugar a lo que puede ser visto y comprendido y amado. Puedo cambiar lo que veo ahora por esto simplemente estando dispuesto a hacerlo. ¿No es ésta una elección mejor que la que hice antes?

[4] Estos pensamientos no significan nada.

Los pensamientos de los que soy consciente no significan nada porque estoy tratando de pensar sin Dios. Lo que llamo mis pensamientos no son mis pensamientos reales. Mis pensamientos reales son los pensamientos que pienso con Dios. No soy consciente de ellos porque he hecho mis pensamientos para que ocupen su lugar. Estoy dispuesto a reconocer que mis pensamientos no significan nada, y a soltarlos. Elijo que sean reemplazados por aquello que estaban destinados a reemplazar. Mis pensamientos carecen de significado, pero toda la creación yace en los Pensamientos que pienso con Dios.

[5] Nunca estoy disgustado por la razón que creo.

Nunca estoy disgustado por la razón que creo porque constantemente trato de justificar mis pensamientos. Constantemente trato de hacerlos verdaderos. Hago de todas las cosas mis enemigas, para que mi ira esté justificada y mis ataques sean legítimos. No me había dado cuenta de cuánto he hecho mal uso de todo lo que veo al asignarle este papel. He hecho esto para defender un sistema de pensamiento que me ha hecho daño, y que ya no quiero. Estoy dispuesto a soltarlo.

✨ Resumen y puesta en práctica

El gran regreso a las fuentes: lo que las cinco primeras lecciones plantaron en tu corazón.

Entramos en una fase de repaso, y estas lecciones son particularmente importantes. No son una simple repetición, sino una consolidación. El repaso de las lecciones 1 a 5 te recuerda los cimientos mismos del curso: nada de lo que veo significa nada, he dado todo significado a lo que veo, no comprendo nada, mis pensamientos no significan nada, y nunca estoy disgustado por la razón que creo. Estas cinco ideas son los pilares sobre los que se construye todo lo demás.

Este período de repaso es crucial porque te permite ver cómo estas primeras ideas encajan y se refuerzan mutuamente. La lección 1 te libera de la tiranía de las apariencias. La lección 2 te hace responsable de tu percepción. La lección 3 te abre a la humildad de no saber. La lección 4 purifica tu mente. La lección 5 te revela que la causa de tus disgustos nunca es la que crees. Juntas, forman una red de seguridad que recoge a tu mente cada vez que recae en los viejos hábitos.

Al repasar, te das cuenta de que hemos juzgado todo lo que miramos y de que esos juicios, hechos fuera de la realidad, no son la visión. Reconoces que tus pensamientos conscientes no son tus pensamientos reales porque son pensados sin Dios. Cada lección repasada es una invitación a sustituir tus juicios por una voluntad de ver lo que realmente está ahí. Es como si limpiaras una ventana que creías ya limpia, para descubrir que la luz puede entrar mucho más ampliamente.

Puesta en práctica:

Hoy, toma cada lección una por una. Para cada una, cierra los ojos y recuerda cómo resonó en ti la primera vez. Mira cómo se ha profundizado. Repítela varias veces dejando que su sentido penetre más hondo.

Cada repaso es un redescubrimiento. Lo que aprendiste una vez, lo aprendes de nuevo, pero más profundamente, más cerca de tu corazón.

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