El repaso de hoy abarca estas ideas:
[6] Estoy disgustado porque veo lo que no está ahí.
La realidad nunca da miedo. Es imposible que pueda disgustarme. La realidad sólo trae paz perfecta. Cuando estoy disgustado, siempre es porque he reemplazado la realidad con ilusiones que yo inventé. Las ilusiones son perturbadoras porque les he dado realidad, y así considero la realidad una ilusión. Nada en la creación de Dios se ve afectado en modo alguno por esta confusión mía. Siempre estoy disgustado por nada.
[7] Sólo veo el pasado.
Al mirar a mi alrededor, condeno el mundo que miro. A esto lo llamo ver. Guardo el pasado contra todos y contra todo, haciéndolos mis enemigos. Cuando me haya perdonado a mí mismo y recordado quién soy, bendeciré a todos y a todo lo que vea. No habrá pasado, y por lo tanto no habrá enemigos. Y miraré con Dios todo lo que antes no logré ver.
[8] Mi mente está preocupada con pensamientos del pasado.
Sólo veo mis propios pensamientos, y mi mente está preocupada con el pasado. ¿Qué puedo ver, entonces, tal como es? Que recuerde que miro el pasado para impedir que el presente amanezca en mi mente. Que comprenda que estoy tratando de usar el tiempo contra Dios. Que aprenda a entregar el pasado, dándome cuenta de que al hacerlo no renuncio a nada.
[9] No veo nada como es ahora.
Si no veo nada como es ahora, puede decirse con verdad que no veo nada. Sólo puedo ver lo que es ahora. La elección no es entre ver el pasado o el presente: es meramente entre ver o no ver. Lo que he elegido ver me ha costado la visión. Ahora quisiera elegir de nuevo, para poder ver.
[10] Mis pensamientos no significan nada.
No tengo pensamientos privados. Sin embargo, sólo de pensamientos privados soy consciente. ¿Qué pueden significar estos pensamientos? No existen, y por lo tanto no significan nada. Sin embargo, mi mente es parte de la creación y parte de su Creador. ¿No preferiría unirme al pensamiento del universo antes que oscurecer todo lo que realmente es mío con mis lamentables y carentes de significado pensamientos privados?
✨ Resumen y puesta en práctica
Cuando repasas las lecciones 6 a 10, desatas los nudos del pasado.
Este segundo repaso consolida ideas que tocan el corazón de tu sufrimiento. Las lecciones 6 a 10 te enseñaron que estás disgustado porque ves lo que no está ahí, que solo ves el pasado, que tu mente está preocupada por pensamientos pasados, que no ves nada tal como es ahora, y que tus pensamientos no significan nada. Este período de repaso es importante porque ataca directamente la raíz de todos tus miedos: tu apego al pasado.
Al repasar, comprendes que la realidad nunca es aterradora y solo trae la paz perfecta. Cuando estás disgustado, siempre es porque has sustituido la realidad por ilusiones. El tema del pasado es central: solo ves el pasado y tu mente está preocupada por él. Eso te impide ver el presente. La idea de que no ves nada tal como es ahora significa que, en verdad, no ves nada en absoluto. Es una toma de conciencia radical pero liberadora.
El repaso de las lecciones 7 y 8 juntas es particularmente poderoso. Cuando miras a tu alrededor y condenas el mundo, ves a través del filtro del pasado. Proyectas sobre cada persona y cada cosa las heridas de ayer. Pero cuando te perdonas y recuerdas quién eres, bendices todo lo que ves. Ya no hay pasado, por tanto ya no hay enemigos. Estás invitado a elegir de nuevo, para ver de verdad.
Puesta en práctica:
Hoy, para cada lección, tómate un momento para aplicarla a una situación concreta de tu vida. Advierte dónde proyectas el pasado. Luego di: « Puedo elegir de nuevo. Quiero ver lo que realmente está ahí ahora. »
El pasado ya no existe. Solo el presente es real. Y es en ese presente donde la paz te espera.
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