Aquí está la respuesta a todo problema que te confronte hoy y mañana y a lo largo del tiempo. En este mundo crees que te sustenta todo menos Dios. Tu fe está puesta en los símbolos más triviales y demenciales: píldoras, dinero, ropa protectora, influencia, prestigio, caer bien, conocer a las personas adecuadas, y una lista interminable de formas de nada a las que dotas de poderes mágicos. Todas estas cosas son tus sustitutos del Amor de Dios. Todas estas cosas se acarician para asegurar una identificación con el cuerpo. Son cantos de alabanza al ego.
No pongas tu fe en lo que carece de valor. No te sustentará. Sólo el Amor de Dios te protegerá en todas las circunstancias. Te sacará de toda prueba, y te elevará muy por encima de todos los peligros percibidos de este mundo hasta un clima de perfecta paz y seguridad. Te transportará a un estado mental que nada puede amenazar, que nada puede perturbar, y en el que nada puede irrumpir en la calma eterna del Hijo de Dios.
No pongas tu fe en ilusiones. Te fallarán. Pon toda tu fe en el Amor de Dios dentro de ti, eterno, inmutable y por siempre infalible. Ésta es la respuesta a lo que te confronte hoy. A través del Amor de Dios en ti, puedes resolver todas las dificultades aparentes sin esfuerzo y con segura confianza. Dite esto a menudo hoy. Es una declaración de liberación de la creencia en los ídolos. Es tu reconocimiento de la verdad acerca de ti mismo.
Dos veces hoy, por la mañana y por la noche, deja que la idea de hoy se hunda profundamente en tu conciencia. Repítela, piensa en ella, deja que vengan pensamientos afines para ayudarte a reconocer su verdad, y permite que la paz fluya sobre ti como una manta de protección y certeza. No dejes que entren pensamientos ociosos e insensatos a perturbar la santa mente del Hijo de Dios. Tal es el Reino de los Cielos. Tal es el lugar de descanso donde tu Padre te ha puesto para siempre.
✨ Resumen y puesta en práctica
Estás sostenido por el Amor de Dios, no por las ilusiones que has fabricado.
Esta lección es la respuesta a cada problema al que te enfrentarás. « Estoy sostenido por el Amor de Dios. » En este mundo, crees estar sostenido por todo menos por Dios. Pones tu fe en los símbolos más banales: píldoras, dinero, ropa, influencia, prestigio, ser amado, conocer a las personas adecuadas. Todas estas cosas son sustitutos del Amor de Dios, cantos de alabanza al ego. No pongas tu fe en lo que carece de valor.
Solo el Amor de Dios te protegerá en toda circunstancia. Te sacará de todas las pruebas y te elevará por encima de todos los peligros percibidos, hasta un clima de paz y seguridad perfectas. Te transportará a un estado mental que nada puede amenazar. Diez minutos, dos veces hoy, mañana y noche. Deja que la idea se hunda profundamente en tu conciencia. Repítela, piensa en ella, deja venir los pensamientos relacionados con ella.
Deja que la paz se extienda sobre ti como una manta de protección. No dejes que ningún pensamiento vano o necio entre para perturbarte. El Amor de Dios es tu seguridad, tu fuerza, tu protección. Es la declaración de liberación de la creencia en los ídolos. Es la admisión de la verdad acerca de ti. No necesitas buscar en otra parte lo que ya se te ha dado por entero.
Puesta en práctica:
Esta mañana y esta noche, tómate diez minutos. Siéntate con calma y repite la idea. Deja que penetre en ti. Durante el día, en cuanto busques consuelo en algo exterior, dite: « Estoy sostenido por el Amor de Dios. »
Nada de este mundo puede sostenerte verdaderamente. Pero el Amor de Dios es el cimiento inquebrantable sobre el que te mantienes desde siempre.
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