Esta idea, como la anterior, puede usarse con cualquier persona, situación o suceso que creas que te causa dolor. Aplícala específicamente a lo que creas que es la causa de tu disgusto, utilizando para describir el sentimiento el término que te parezca más exacto. El disgusto puede parecer miedo, preocupación, depresión, ansiedad, ira, odio, celos o cualquier número de formas, todas las cuales serán percibidas como diferentes. Esto no es cierto. Sin embargo, hasta que aprendas que la forma no importa, cada forma se convierte en un objeto adecuado para los ejercicios del día. Aplicar la misma idea a cada una de ellas por separado es el primer paso para llegar a reconocer finalmente que todas son lo mismo.
Cuando uses la idea de hoy para una causa percibida específica de un disgusto en cualquier forma, usa tanto el nombre de la forma en que ves el disgusto como la causa que le atribuyes.
Por ejemplo:
No estoy enojado con ____ por la razón que creo.
No tengo miedo de ____ por la razón que creo.
Pero, una vez más, esto no debe sustituir a los períodos de práctica en los que primero buscas en tu mente las fuentes de disgusto en las que crees, y las formas de disgusto que piensas que resultan de ellas.
En estos ejercicios, más que en los anteriores, puede que te resulte difícil ser indiscriminado y evitar dar mayor peso a algunos objetos que a otros. Podría ayudarte preceder los ejercicios con la afirmación:
No hay disgustos pequeños.
Todos perturban por igual mi paz mental.
Luego examina tu mente en busca de lo que te aflige, sin importar cuánto o cuán poco pienses que lo hace.
También puedes encontrarte menos dispuesto a aplicar la idea de hoy a algunas fuentes percibidas de disgusto que a otras. Si esto ocurre, piensa primero en esto: No puedo quedarme con esta forma de disgusto y dejar ir las demás. Para los propósitos de estos ejercicios, pues, las consideraré todas iguales.
Luego busca en tu mente durante no más de un minuto aproximadamente, y trata de identificar varias formas diferentes de disgusto que te perturban, sin importar la importancia relativa que les des.
Aplica la idea de hoy a cada una de ellas, usando el nombre tanto de la fuente del disgusto tal como la percibes como de los sentimientos tal como los experimentas.
Otros ejemplos son:
No estoy preocupado por ____ por la razón que creo.
No estoy deprimido por ____ por la razón que creo.
Tres o cuatro veces durante el día es suficiente.
✨ Resumen y puesta en práctica
La verdadera fuente de tus disgustos.
Esta es una lección que va a tocar algo muy concreto de tu vida cotidiana. ¿Alguna vez te has preguntado por qué un comentario sin importancia puede arruinarte el día, o por qué te sientes triste sin saber exactamente por qué? La lección 5 te ofrece una llave revolucionaria: nunca estás disgustado por la razón que piensas. Todos tus disgustos, el miedo, la preocupación, la ira, son en realidad idénticos. Solo difiere su forma. Y la causa que les atribuyes nunca es la verdadera causa.
La idea central es que te equivocas sistemáticamente sobre el origen de tus sufrimientos. Crees que tal persona o tal situación es responsable de lo que sientes, pero el curso te dice que la causa está en otra parte. El ejercicio consiste en tomar cada disgusto y aplicarle la idea: « No estoy enfadado con ___ por la razón que creo. » El curso insiste en un punto crucial: no hay disgustos pequeños. Una irritación minúscula perturba tu paz mental exactamente tanto como una gran ira.
Esta lección se apoya en la anterior y la prolonga. En la lección 4 aprendiste que tus pensamientos no significan nada. Ahora aplicas esa misma lógica a los pensamientos que te perturban. La lección 6 reforzará esta idea diciendo que estás disgustado porque ves algo que no está ahí. Juntas, estas lecciones construyen una nueva manera de comprender tus emociones. No son reacciones al mundo sino proyecciones de tu propia mente.
Para practicar hoy, dedica unos minutos a examinar tu mente. Busca las fuentes de disgusto que crees tener, en todas sus formas. Luego aplica la idea a cada una nombrando con precisión la forma y la causa percibida. Y recuerda: no hay disgustos pequeños. Trátalos todos de la misma manera.
Inscribirme para recibir las lecciones cada día por correo o Telegram y gestionar mis preferencias
Me inscribo gratis →