Los ejercicios con esta idea son muy similares a los anteriores. De nuevo es necesario nombrar de manera muy específica, en toda aplicación de la idea, tanto la forma del disgusto (ira, miedo, preocupación, depresión, etc.) como la fuente percibida.
Por ejemplo:
Estoy enojado con ____ porque veo algo que no está ahí.
Estoy preocupado por ____ porque veo algo que no está ahí.
La idea de hoy es útil para aplicarla a cualquier cosa que parezca disgustarte, y puede usarse provechosamente a lo largo del día con ese fin. Sin embargo, los tres o cuatro períodos de práctica que se requieren deben ir precedidos, como antes, de un minuto aproximadamente de búsqueda mental, y de la aplicación de la idea a cada pensamiento perturbador descubierto en la búsqueda.
De nuevo, si te resistes a aplicar la idea a algunos pensamientos perturbadores más que a otros, recuérdate las dos advertencias formuladas en la lección anterior:
No hay disgustos pequeños. Todos perturban por igual mi paz mental.
Y:
No puedo quedarme con esta forma de disgusto y dejar ir las demás. Para los propósitos de estos ejercicios, pues, las consideraré todas iguales.
✨ Resumen y puesta en práctica
Ver lo que no está ahí.
La lección de hoy es a la vez sencilla y vertiginosa. Estás disgustado porque ves algo que no está ahí. Relee esta frase despacio. Dice que la fuente de todos tus disgustos ni siquiera existe en la realidad. Es como si te enfadaras con un fantasma o lloraras por un castillo de arena que crees real. Esta idea puede resultarte difícil de aceptar porque tus disgustos te parecen muy reales. Pero el curso te invita a considerar que lo que te perturba sencillamente no está presente.
El ejercicio retoma la estructura de la lección anterior, pero con una formulación aún más contundente. Tomas un disgusto, digamos ira hacia una persona, y dices:
« Estoy enfadado con ___ porque veo algo que no está ahí. »
También puedes aplicarlo al miedo, la preocupación, la depresión. El curso te pide que hagas este ejercicio tres o cuatro veces al día examinando tu mente durante un minuto. Y si sientes resistencia, recuerda: todos los disgustos perturban por igual tu paz mental.
Esta lección deconstruye por completo tu comprensión habitual de las emociones. La lección 5 te mostró que no conoces la verdadera causa de tus disgustos; la lección 6 va todavía más lejos al decir que el objeto mismo de tu disgusto no existe. Estas dos lecciones preparan el terreno para las lecciones 7 a 10, que explicarán el mecanismo detrás de todo esto: el pasado, los pensamientos y la incapacidad de ver el presente. Si comprendes bien esto, tienes la llave de la prisión emocional.
Para hoy, cada vez que te cruce un disgusto, detente y aplica la idea. Nombra la forma del disgusto y su fuente percibida, y luego di: « Estoy disgustado porque veo algo que no está ahí. » Hazlo tres o cuatro veces, y observa la paz que empieza a despuntar.
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