A diferencia de los anteriores, estos ejercicios no comienzan con la idea del día. En estos períodos de práctica, comienza por observar durante aproximadamente un minuto los pensamientos que cruzan tu mente. Luego aplícales la idea. Si ya eres consciente de pensamientos infelices, úsalos como objetos de la idea. No elijas, sin embargo, solamente los pensamientos que consideres malos. Descubrirás, si te entrenas para mirar tus pensamientos, que representan una mezcla tal que, en cierto sentido, ninguno de ellos puede llamarse bueno ni malo. Por eso no significan nada.
Al elegir los objetos para la aplicación de la idea de hoy se requiere la especificidad habitual. No tengas miedo de usar tanto los pensamientos buenos como los malos. Ninguno de ellos representa tus pensamientos reales, que están siendo encubiertos por ellos. Los buenos de los que eres consciente no son sino sombras de lo que yace más allá, y las sombras dificultan la vista. Los malos son bloqueos a la vista, y hacen imposible ver. No quieres ninguno de los dos.
Éste es un ejercicio importante, y se repetirá de vez en cuando de forma algo distinta. El objetivo aquí es entrenarte en los primeros pasos hacia la meta de separar lo carente de significado de lo significativo. Es un primer intento dentro del propósito a largo plazo de aprender a ver lo carente de significado como algo que está fuera de ti, y lo significativo como algo que está dentro. Es también el comienzo del entrenamiento de tu mente para reconocer lo que es igual y lo que es diferente. Al usar tus pensamientos para la aplicación de la idea de hoy, identifica cada pensamiento por la figura o el suceso central que contiene; por ejemplo:
Este pensamiento acerca de _____ no significa nada.
Es como las cosas que veo en esta habitación [o dondequiera que estés].
También puedes usar la idea para un pensamiento particular que reconozcas como dañino. Esta práctica es útil, pero no sustituye a los procedimientos más aleatorios que han de seguirse en los ejercicios. No examines tu mente, sin embargo, durante más de un minuto aproximadamente. Aún eres demasiado inexperto para evitar la tendencia a preocuparte sin sentido. Además, dado que estos ejercicios son los primeros de su clase, es posible que te resulte particularmente difícil la suspensión del juicio en relación con los pensamientos. No repitas estos ejercicios más de tres o cuatro veces durante el día. Volveremos a ellos más adelante.
✨ Resumen y puesta en práctica
Mirar tus pensamientos como nubes que pasan: esta es una lección que marca un giro importante. Hasta ahora mirabas el mundo exterior, los objetos, las habitaciones, las calles. Ahora el curso te invita a volver la mirada hacia el interior, hacia esos pensamientos que danzan sin cesar en tu mente. Es un poco como si decidieras por fin mirar el proyector en lugar de la pantalla. La lección 4 te dice que esos pensamientos, los « buenos » como los « malos », no significan nada, porque no son tus pensamientos reales.
El ejercicio es sencillo pero profundo. Empiezas anotando los pensamientos que te cruzan la mente durante aproximadamente un minuto. Luego aplicas la idea a cada pensamiento: « Este pensamiento acerca de ___ no significa nada. Es como las cosas que veo en esta habitación. » No eliges solo los pensamientos « malos ». Los buenos pensamientos también son sombras que dificultan la vista; los malos bloquean la vista por completo. No quieres ni unos ni otros, porque ninguno representa tus pensamientos reales.
Esta lección es la primera que aborda directamente lo mental, tras tres lecciones dedicadas al mundo exterior. La progresión es magnífica: primero los objetos no significan nada (lección 1), luego eres tú quien les dio su significado (lección 2), luego no comprendes nada (lección 3), y ahora tus propios pensamientos conscientes no son más reales. Es como si el curso te despojara capa tras capa. La lección 5 aplicará esta misma lógica a tus disgustos.
Para hoy, siéntate con calma y observa cómo desfilan tus pensamientos. No los juzgues, no los retengas, no los rechaces. Di simplemente de cada uno: « Este pensamiento no significa nada. » Hazlo por la mañana y por la noche, y verás poco a poco cómo se agranda el espacio entre tú y tus pensamientos.
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