Tamaño del texto
Lección 356

La enfermedad no es sino otro nombre para el pecado. La curación no es sino otro Nombre para Dios. Así, el milagro es una llamada a Él.

La enfermedad no es sino otro nombre para el pecado. La curación no es sino otro nombre para Dios. Así, el milagro es una llamada a Él.

Padre, Tú prometiste que nunca dejarías de responder a cualquier llamada que Tu Hijo Te hiciera. No importa dónde esté, cuál parezca ser su problema ni en qué crea haberse convertido. Él es Tu Hijo, y Tú le responderás. El milagro refleja Tu Amor, y así le responde. Tu Nombre reemplaza todo pensamiento de pecado, y quien es impecable no puede sufrir. Tu Nombre es la respuesta que das a Tu Hijo, porque invocar Tu Nombre no es sino invocar el suyo.

✨ Resumen y puesta en práctica

La enfermedad no es más que un nombre para el pecado: la curación es un nombre para Dios.

La enfermedad no es más que otro nombre para el pecado. La curación no es más que otro nombre para Dios. Así el milagro es una llamada a Él. Dios ha prometido que respondería a toda llamada de Su Hijo, dondequiera que esté, sea cual sea su problema aparente. Eres Su Hijo, y Él te responderá. El milagro refleja Su Amor, y Él responde. El Nombre de Dios reemplaza todo pensamiento de pecado, y quien está sin pecado no puede sufrir. Invocar el Nombre de Dios es invocar el tuyo.

La enseñanza profunda es que la enfermedad es una decisión, no un accidente. Es el resultado físico de la creencia en la separación y la culpa. El pecado, la creencia de que estás separado de Dios, se manifiesta como enfermedad en el cuerpo. Pero la curación es tan inmediata como el perdón. Cuando invocas a Dios, invocas la curación. El milagro es la llamada que une la enfermedad con la curación, el pecado con el perdón, la separación con la unidad.

Esta lección aborda el vínculo entre la mente y el cuerpo. Las lecciones anteriores establecieron que tus pensamientos crean tu realidad. Aquí ves que incluso la enfermedad es un pensamiento, una creencia en la separación. La curación no es un proceso médico sino espiritual. Es el regreso a la conciencia de la unidad con Dios. El milagro, simple cambio de percepción, es la llamada que inicia esta curación. Invocar a Dios es reconocer que la separación es una ilusión.

Para vivir esta lección, cuando se presente la enfermedad o un malestar, no lo combatas con miedo. Vuélvete hacia Dios e invoca Su Nombre. Di: "Padre, soy Tu Hijo, sin pecado y por tanto sin sufrimiento. Cúrame por Tu Amor." No pidas la curación como si fuera algo exterior; reconócela como ya tuya. Verás que la simple invocación de Dios trae una paz que es la curación más profunda.

La curación está en Dios. Cuando lo invocas, invocas la curación. Y el milagro es la respuesta de Su Amor.

Inscribirme para recibir las lecciones cada día por correo o Telegram y gestionar mis preferencias

Me inscribo gratis →
Preguntar a Un Curso de Milagros