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Lección 355

No hay fin a toda la paz y la alegría Y a todos los milagros que daré Cuando acepte la Palabra de Dios. ¿Por qué no hoy?

¿Por qué habría de esperar, Padre mío, la alegría que me prometiste? Pues Tú cumplirás la Palabra que diste a Tu Hijo en el exilio. Estoy seguro de que mi tesoro me espera, y solo necesito extender la mano para hallarlo. Incluso ahora mis dedos lo tocan. Está muy cerca. No necesito esperar un instante más para estar en paz para siempre. Es a Ti a quien elijo, y mi Identidad junto contigo. Tu Hijo quiere ser Él Mismo y conocerTe como su Padre, su Creador y su Amor.

✨ Resumen y puesta en práctica

No hay fin a los milagros que das: ¿por qué esperar?

¿Por qué esperar la alegría que Dios te ha prometido? Él cumplirá la Palabra dada a Su Hijo en el exilio. Tu tesoro te espera, y solo necesitas tender la mano para encontrarlo. Ya lo rozas con el dedo. Está muy cerca. No necesitas esperar un instante más para estar en paz para siempre. Elige a Dios hoy, y tu Identidad con Él. El Hijo quiere ser Él mismo y conocer a su Padre como su Creador y su Amor.

La idea central es que no hay ninguna razón para esperar. La felicidad, la paz, la alegría: todo eso está disponible ahora. No hay prerrequisitos, ni período de espera, ni prueba que superar. Dios no retiene Sus dones. Ya están dados. La espera es una ilusión del ego que te hace creer que no estás listo, que no eres lo bastante puro, que todavía debes trabajar en ti mismo. Pero es falso. Estás listo ahora. Todo está ya ahí.

Esta lección rompe el último obstáculo: la creencia de que hay que esperar. Las lecciones anteriores te prepararon mostrándote que estás completo, que eres Cristo, que todo poder te ha sido dado. Ahora ya no hay excusa. Ya no hay "algún día", ya no hay "cuando haya progresado lo suficiente", ya no hay "quizá más tarde". Es ahora. La paz, la alegría y los milagros son infinitos y solo esperan tu apertura.

Para poner en práctica esta lección, hoy, niégate a esperar. Cuando se presente un deseo de paz o de alegría, no lo aplaces. Di: "¿Por qué no ahora?" Luego ábrete de inmediato a la paz que te espera. No busques crearla, no la merezcas, no la esperes. Abre simplemente tus brazos interiores y recíbela. Descubrirás que la paz está ahí, muy cerca, tan cerca que quizá la hayas pasado por alto buscando demasiado lejos.

¿Por qué no hoy? El tesoro está ahí, al alcance de la mano. Tómalo ahora y está en paz.

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