Hoy continuamos desarrollando el tema de la causa y el efecto. No eres la víctima del mundo que ves porque lo inventaste tú. Puedes renunciar a él tan fácilmente como lo fabricaste. Lo verás o no lo verás, según lo desees. Mientras lo quieras lo verás; cuando ya no lo quieras, no estará ahí para que lo veas.
La idea de hoy, como las anteriores, se aplica a tus mundos interno y externo, que en realidad son el mismo. Sin embargo, como tú los ves como diferentes, los períodos de práctica de hoy incluirán de nuevo dos fases, una que implica el mundo que ves fuera de ti, y la otra el mundo que ves en tu mente. En los ejercicios de hoy, procura introducir el pensamiento de que ambos están en tu propia imaginación.
De nuevo comenzaremos los períodos de práctica de la mañana y de la noche repitiendo la idea de hoy dos o tres veces mientras miras alrededor el mundo que ves como externo a ti. Luego cierra los ojos y mira alrededor tu mundo interno. Procura tratar a ambos de la manera más igual posible. Repite la idea de hoy sin prisa tantas veces como quieras, mientras observas las imágenes que tu imaginación presenta a tu conciencia.
Para los dos períodos de práctica más largos se recomiendan de tres a cinco minutos, y se requieren no menos de tres. Pueden utilizarse más de cinco, si encuentras reparadores los ejercicios. Para facilitarlo, elige un momento en que se prevean pocas distracciones, y en que tú mismo te sientas razonablemente preparado.
Estos ejercicios también han de continuar durante el día, tan a menudo como sea posible. Las aplicaciones más breves consisten en repetir lentamente la idea mientras examinas tu mundo interno o externo. No importa cuál elijas.
La idea de hoy también debe aplicarse inmediatamente a cualquier situación que pueda angustiarte. Aplica la idea diciéndote: He inventado esta situación tal como la veo.
✨ Resumen y puesta en práctica
Si has inventado este mundo, también puedes elegir ver otro.
, Esta lección sigue desarrollando el tema de la causa y el efecto. « He inventado el mundo que veo. » No eres víctima de este mundo porque lo has inventado. Y lo que has fabricado, puedes deshacerlo. Lo verás o no lo verás, según tu elección. Mientras lo quieras, lo ves; cuando ya no lo quieras, desaparecerá. Es una noticia radical: tienes el poder de creación en tus manos.
Esta idea se aplica a tus mundos interior y exterior, que en realidad son el mismo. Puesto que los ves diferentes, los ejercicios comprenden dos fases. Empieza mirando el mundo exterior repitiendo la idea dos o tres veces. Luego cierra los ojos e inspecciona tu mundo interior de la misma manera. Intenta tratar a ambos por igual, introduciendo el pensamiento de que los dos están en tu propia imaginación. Son igualmente reales o igualmente ilusorios según lo que elijas.
Se recomiendan de tres a cinco minutos para cada período más largo, con un mínimo de tres minutos. Elige un momento en que prevés pocas distracciones. Durante el día, continúa las aplicaciones más cortas tan a menudo como sea posible. La idea también debería aplicarse de inmediato a todo pensamiento de victimización que surja. En cuanto te sientas atrapado o impotente, recuerda que eres tú quien ha inventado esa percepción.
Puesta en práctica:
Esta mañana, mira a tu alrededor y repite: « He inventado el mundo que veo. » Luego cierra los ojos y aplica la misma idea a tu mundo interior. Durante el día, cada vez que te sientas víctima, añade mentalmente: « Puedo elegir ver de otra manera, porque este mundo es mi propia invención. »
Eres mucho más poderoso de lo que crees. El mundo no es más que el reflejo de tus elecciones.
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