La idea de hoy es un intento de reconocer que puedes cambiar tu percepción del mundo tanto en su aspecto externo como en el interno. Deben dedicarse cinco minutos completos a la aplicación de la mañana y de la noche.
En estos períodos de práctica, la idea debe repetirse con la frecuencia que te resulte provechosa, aunque las aplicaciones sin prisa son esenciales.
Alterna entre examinar tus percepciones externas e internas, pero sin una sensación abrupta de cambio. Limítate a pasear la mirada con naturalidad por el mundo que percibes como externo a ti, luego cierra los ojos y examina tus pensamientos internos con igual naturalidad. Procura permanecer igualmente desinvolucrado en ambos, y mantener este desapego mientras repites la idea a lo largo del día.
Los períodos de ejercicio más breves deben ser tan frecuentes como sea posible.
También deben hacerse aplicaciones específicas de la idea de hoy inmediatamente cuando surja cualquier situación que te tiente a perturbarte.
Para estas aplicaciones, di: Hay otra manera de mirar esto.
Recuerda aplicar la idea de hoy en el instante en que seas consciente de la angustia. Puede ser necesario tomarse un minuto aproximadamente para sentarse en silencio y repetirte la idea varias veces. Cerrar los ojos probablemente ayudará en esta forma de aplicación.
✨ Resumen y puesta en práctica
Cuando una puerta se cierra, se abre otra manera de mirar.
Esta lección es una invitación a reconocer que puedes cambiar tu percepción del mundo. « Hay otra manera de mirar el mundo. » Tanto en sus aspectos exteriores como interiores, la percepción no es rígida. Se dedican cinco buenos minutos a las aplicaciones de la mañana y de la noche. Durante esos momentos, repite la idea tan a menudo como sea posible, sin prisa, inspeccionando alternativamente tus percepciones exteriores e interiores.
Echa una mirada despreocupada a tu alrededor sobre el mundo exterior, luego cierra los ojos y repasa tus pensamientos interiores con la misma despreocupación. Mantén una actitud desapegada en ambos casos. Este desapego no es indiferencia, es apertura. Ya no te aferras a tu primera impresión. Creas un espacio interior donde puede emerger una nueva percepción. Es como si le dijeras a tu mente: « Todavía no sé lo que veo, pero estoy dispuesto a descubrirlo. »
Las aplicaciones más cortas deberían ser tan frecuentes como sea posible. En cuanto una situación te perturbe o te tiente a reaccionar, di de inmediato: « Hay otra manera de mirar esto. » Si es necesario, tómate uno o dos minutos para sentarte con calma y repetir la idea varias veces, con los ojos cerrados. Esta simple frase es una llave que desbloquea todas las prisiones de la percepción. Te recuerda que siempre tienes elección.
Puesta en práctica:
Esta mañana, tómate cinco minutos para inspeccionar tu mundo exterior e interior con desapego. Durante el día, cada vez que una situación te disguste, detente y di: « Hay otra manera de mirar esto. » Cierra los ojos si es posible y repite varias veces.
Cada vez que eliges ver de otra manera, das un paso más hacia tu libertad interior.
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