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Lección 317

Sigo el camino que se me ha señalado.

Tengo un lugar especial que ocupar; un papel solo para mí. La salvación espera hasta que asuma esta parte como lo que elijo hacer. Hasta que haga esta elección, soy esclavo del tiempo y del destino humano. Pero cuando voluntaria y gozosamente recorra el camino que el plan de mi Padre me señaló, entonces reconoceré que la salvación ya está aquí, ya dada a todos mis hermanos y ya mía también.

Padre, Tu camino es lo que elijo hoy. Adonde me conduzca elijo ir; lo que quiera que haga elijo hacerlo. Tu camino es cierto, y el final, seguro. El recuerdo de Ti me espera allí, y todas mis penas terminan en Tu abrazo, que has prometido a Tu Hijo, quien pensó equivocadamente que se había alejado de la segura protección de Tus amorosos brazos.

✨ Resumen y puesta en práctica

Vas por el camino que se te ha asignado: confía en la ruta.

Tienes un lugar particular que ocupar en este mundo, un papel solo para ti. La salvación espera hasta que tomes ese papel y elijas cumplirlo. Mientras te niegues a esta elección, sigues siendo esclavo del tiempo y del destino humano. Pero cuando vas de buen grado y con alegría por el camino que el plan de tu Padre te ha asignado, reconoces que la salvación ya está presente, ya dada a todos tus hermanos, ya tuya.

La verdad liberadora de esta lección es que no estás aquí por casualidad. Tienes una misión única, un papel que nadie más puede cumplir en tu lugar. No es una obligación pesada sino una función sagrada que elegiste incluso antes de nacer. Cuando abrazas este camino, todo se aclara. Las coincidencias se vuelven señales, los obstáculos se vuelven lecciones, los encuentros se vuelven citas divinas. El camino de Dios es cierto, y el fin es seguro.

Esta lección se apoya en todo lo que has aprendido acerca de la voluntad y el propósito. Has venido para la salvación del mundo, eres a la vez los medios y el fin. Aquí descubres la forma concreta de esta función universal: tu papel único. Las lecciones anteriores te prepararon para comprender que no eres un accidente, sino un ser querido y deseado, con un lugar preciso en el plan divino. La memoria de Dios te espera al final de este camino.

Para descubrir tu camino hoy, tómate un momento de silencio y pregunta interiormente: "Padre, ¿cuál es mi lugar en Tu plan?" Luego escucha. La respuesta quizá no llegue en palabras sino en impresiones, en sincronicidades, en aperturas. A lo largo del día, mantente atento a las señales. Si se abre una puerta, atraviésala. Si te llega una inspiración, síguela. El camino se te muestra paso a paso. No necesitas ver todo el camino, solo el próximo paso. Confía en la guía que se te ofrece.

Tu lugar te espera. Tómalo con alegría, y todas tus penas terminarán en el abrazo de Dios.

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