En mí, santo Hijo de Dios, están reconciliadas todas las partes del plan del Cielo para salvar al mundo. ¿Qué podría entrar en conflicto, cuando todas las partes tienen un solo propósito y una sola meta? ¿Cómo podría haber una sola parte que se quede aparte, o una de mayor o menor importancia que las demás? Yo soy el medio por el cual el Hijo de Dios es salvado, porque el propósito de la salvación es hallar la impecabilidad que Dios ha puesto en mí. Fui creado como aquello que busco. Soy la meta que el mundo busca. Soy el Hijo de Dios, Su único Amor Eterno. Soy también el medio y el fin de la salvación.
Déjame hoy, Padre mío, asumir el papel que me ofreces en Tu petición de que acepte la Expiación para mí mismo. Pues así lo que queda reconciliado en mí queda igualmente reconciliado contigo.
✨ Resumen y puesta en práctica
En ti, los medios y el fin de la salvación son uno.
Eres el santo Hijo de Dios, y en ti todas las partes del plan del Cielo para salvar al mundo están reconciliadas. ¿Qué conflicto podría haber cuando todas las partes tienen una sola meta y un solo fin? Eres el medio por el cual el Hijo de Dios es salvado, porque el propósito de la salvación es encontrar la impecabilidad que Dios ha puesto en ti. Fuiste creado como la cosa misma que buscas. Eres a la vez los medios y el fin de la salvación.
La enseñanza profunda de esta lección es que no te falta nada para tu salvación. No necesitas buscar fuera herramientas, métodos o maestros. Todo está ya en ti. Eres el buscador y lo hallado, el camino y el destino, el medio y el fin. Esta plenitud es tu naturaleza verdadera. El Hijo de Dios es completo en sí mismo, pues fue creado perfecto por un Padre perfecto. Al aceptar esto, pones fin a toda búsqueda exterior. No te conviertes en la salvación, reconoces que ya lo eres.
Esta lección es la culminación de todo el trabajo sobre la identidad. Has venido para la salvación del mundo, eres la voluntad de Dios en acción. Aquí te das cuenta de que no solo participas en la salvación, sino que eres la salvación. Los medios (el perdón, la visión de Cristo, los milagros) y el fin (la paz de Dios) están unidos en ti. No hay separación entre lo que haces y lo que eres. Cada acto de perdón es a la vez el medio y el fin. Hijo de Dios, Su único Amor eterno, eres completo.
Para vivir esta lección, toma conciencia de que todo lo que necesitas ya está en ti. Cuando busques una respuesta fuera, devuelve tu atención hacia dentro. Dite: "Soy el medio y el fin. Lo que busco, ya lo soy." Esta afirmación no es orgullo; es el reconocimiento humilde de tu verdadera identidad. Al actuar hoy, sabe que cada uno de tus actos nacidos del amor es a la vez el camino y la meta.
Inscribirme para recibir las lecciones cada día por correo o Telegram y gestionar mis preferencias
Me inscribo gratis →