La percepción sigue al juicio. Habiendo juzgado, ves, por lo tanto, lo que quieres mirar. Pues la vista solo puede servir para ofrecerte lo que quieres tener. Es imposible pasar por alto lo que quieres ver y dejar de ver lo que has elegido contemplar. ¡Con qué seguridad, pues, debe el mundo real venir a saludar la santa vista de quien toma el propósito del Espíritu Santo como su meta para ver! Y no puede dejar de mirar lo que Cristo quiere que vea y de compartir el amor de Cristo por lo que mira.
No tengo otro propósito para hoy que mirar un mundo liberado, libre de todos los juicios que he emitido. Padre, esta es Tu Voluntad para mí hoy, y por lo tanto debe ser también mi meta.
✨ Resumen y puesta en práctica
Ves todas las cosas como querrías que fueran: entonces elige bien.
La percepción sigue siempre al juicio. Primero has juzgado, luego ves lo que querías ver. La vista solo puede ofrecerte lo que has elegido contemplar. Te es imposible pasar por alto lo que quieres ver e imposible no ver lo que has elegido mirar. Es una ley de la mente: la percepción es fiel a tu deseo. El mundo real vendrá, pues, necesariamente a saludar la santa vista de quien toma la meta del Espíritu Santo como suya.
El mensaje esencial de esta lección es que no eres víctima de lo que ves; eres su autor. La visión no se sufre, se elige. Si ves un mundo de conflicto y de miedo, es que has elegido verlo así. Pero también puedes elegir ver un mundo liberado, hecho libre de todos los juicios que has emitido. Esta elección está a tu alcance, ahora. El Espíritu Santo te ofrece Su meta para tu percepción; acéptala, y el mundo cambiará.
Esta lección se inscribe en la continuidad de las lecciones sobre el juicio y la percepción. Has aprendido que el juicio precede a la percepción y que la percepción sigue al juicio. Aquí descubres que este poder puede usarse tanto para el bien como para el mal. Elegir la meta del Espíritu Santo es orientar toda tu percepción hacia el amor. El mundo que verás entonces será un mundo de hermanos, no de enemigos; un mundo de dones, no de amenazas.
Para poner esto en práctica hoy, comienza preguntándote: "¿Cuál es mi meta para hoy?" Si no tienes una meta precisa, elige esta: mirar un mundo liberado de todos los juicios. Luego, a lo largo del día, comprueba si ves lo que has elegido ver. Si ves un conflicto, recuerda que puedes cambiar de meta. Di: "No tengo meta para hoy, salvo mirar un mundo liberado." Verás cómo las cosas se suavizan a tu alrededor.
La percepción es una elección. Elige hoy ver el mundo que Dios quiere que veas, y serás libre.
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