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Lección 313

Que ahora venga a mí una nueva percepción.

Padre, hay una visión que contempla todas las cosas como impecables, de modo que el miedo se ha ido, y donde estaba es invitado el Amor. Y el Amor vendrá dondequiera que se le pida. Esta visión es Tu regalo. Los ojos de Cristo miran un mundo perdonado. En Su vista son perdonados todos sus pecados, pues no ve pecado en nada de lo que mira. Que ahora venga a mí Su verdadera percepción, para que despierte del sueño de culpa y mire dentro mi impecabilidad, que Tú has mantenido completamente inmaculada sobre el altar de Tu santo Hijo, el Ser con Quien quiero identificarme.

Contemplémonos hoy unos a otros con la vista de Cristo. ¡Qué hermosos somos! ¡Qué santos y qué amorosos! Hermano, ven y únete a mí hoy. Salvamos al mundo cuando estamos unidos. Pues en nuestra visión se vuelve tan santo como la Luz que hay en nosotros.

✨ Resumen y puesta en práctica

Que una percepción nueva te llegue ahora: ya está aquí.

Existe una visión que contempla todas las cosas como sin pecado. En esta visión, el miedo ha desaparecido, y allí donde estaba, el amor es invitado a ocupar su lugar. El amor viene siempre a dondequiera que se le pide sinceramente. Esta visión es un don de Dios, no una adquisición del ego. Los ojos de Cristo contemplan un mundo perdonado donde todos los pecados están perdonados, simplemente porque Cristo no ve pecado en ninguna parte donde posa la mirada.

La enseñanza clave es que puedes pedir esta percepción nueva ahora. No requiere una larga preparación. Basta con quererla. Cuando pides ver con los ojos de Cristo, despiertas del sueño de pecado y miras hacia dentro tu impecabilidad, que Dios ha guardado perfectamente no profanada en el altar de Su santo Hijo. El Ser con el que querrías identificarte está ahí, intacto, puro, luminoso, esperando solamente que vuelvas tu mirada hacia Él.

Esta lección es una invitación directa a la percepción del mundo real de la que se hablaba en las lecciones anteriores. Cuando la percepción nueva te llega, las personas a tu alrededor se vuelven hermosas, santas y amorosas. La visión de Cristo te muestra a tu hermano bajo una luz enteramente nueva. Al ver así a tu hermano, salvas al mundo con él, pues su visión común se vuelve tan santa como la luz que hay en ustedes. La salvación del mundo comienza por tu percepción nueva.

Para experimentar esta percepción nueva, tómate hoy un momento para mirar a alguien que conoces bien. Míralo primero con los ojos del cuerpo, luego cierra los ojos y pide la visión de Cristo. Pide ver su impecabilidad. Abre los ojos y míralo de nuevo. Quizá veas una luz allí donde solo veías una forma. Quizá sientas un amor allí donde solo había indiferencia. Es la percepción nueva en acción. Cultiva esta mirada a lo largo del día.

La percepción nueva te espera. Pídela, y te será dada, pues es el don que Dios ha hecho a Su Hijo amado.

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