El fin de los sueños me es prometido, porque el Hijo de Dios no es abandonado por Su Amor. Solo en sueños hay un tiempo en que parece estar en prisión y espera una libertad futura, si es que alguna. Pero en la realidad sus sueños se han ido, con la verdad establecida en su lugar. Y ahora la libertad es ya suya. ¿Debería esperar en cadenas que han sido cortadas a que me liberen, cuando Dios me ofrece la libertad ahora?
Aceptaré hoy Tus promesas y les daré mi fe. Mi Padre ama al Hijo a Quien creó como Suyo. ¿Retendrías los dones que me diste?
✨ Resumen y puesta en práctica
La libertad te es prometida ahora: no esperes.
Después de haber comprendido que Dios no es prisionero contigo (lección 278), esta lección celebra la libertad ya dada. En el currículo, es un momento de realización gozosa. El fin de los sueños te es prometido porque el Hijo de Dios no está abandonado por Su Amor. Solo en los sueños parece estar en prisión y esperar una libertad futura. Pero en realidad sus sueños han desaparecido y la verdad está establecida en su lugar. La libertad ya es suya, ahora.
La idea central es que no tienes que esperar la liberación. Las cadenas ya han sido rotas. ¿Por qué esperar la liberación en unas cadenas que ya no existen? Dios te ofrece la libertad ahora. Estás invitado a aceptar Sus promesas hoy y a poner tu fe en ellas. Tu Padre ama al Hijo que creó como Suyo. ¿Retendría los dones que te ha hecho? No te los dio para más tarde: te los dio ahora.
Esta lección sigue a la lección 278 y prepara la lección 280 (¿qué límites puedo imponer al Hijo de Dios?). Hace eco de la lección 241 (la salvación ha llegado ahora) y de la lección 255 (hoy elijo la paz perfecta). La libertad es un regalo presente, no una recompensa futura. El currículo te devuelve constantemente al presente, donde todo ya está cumplido.
Para poner esto en práctica hoy, cada vez que te sorprendas pensando "seré libre cuando..." o "algún día comprenderé..." o "más tarde estaré en paz", detente. Di: "La libertad es mía ahora. Las cadenas ya están rotas." Siente la verdad de esta declaración. No dejes que tu mente te diga que no es verdad. La mente vive en el tiempo, pero la verdad vive en el eterno presente. Hoy, elige aceptar que todo ya está dado.
No tienes que esperar. El Cielo no es un lugar al que vas después de la muerte. Es la verdad de quién eres, ahora. Abre los ojos y mira: ya eres libre.
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