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Lección 277

No me dejes atar a Tu Hijo con leyes que yo hice.

Tu Hijo es libre, Padre mío. No me dejes imaginar que lo he atado con las leyes que hice para regir el cuerpo. Él no está sujeto a ninguna ley que yo haya hecho con la que trato de hacer más seguro el cuerpo. No es cambiado por lo que es cambiable. No es esclavo de ninguna ley del tiempo. Es tal como Tú lo creaste, porque no conoce más leyes que la Ley del Amor.

No adoremos ídolos ni creamos en ley alguna que la idolatría haga para ocultar la libertad del Hijo de Dios. No está atado sino por sus creencias. Sin embargo, lo que él es está muy por encima de su fe en la esclavitud o en la libertad. Es libre porque es el Hijo de su Padre. Y no puede ser atado a menos que la Verdad de Dios pueda mentir y Dios pueda querer engañarse a Sí Mismo.

✨ Resumen y puesta en práctica

El Hijo de Dios no está atado por ninguna ley que hayas inventado.

Después de haber recibido la Palabra de Dios (lección 276), esta lección proclama tu libertad absoluta. En el currículo, es una declaración de independencia espiritual. El Hijo de Dios es libre. Quizá hayas imaginado que está atado por las leyes que hiciste para gobernar el cuerpo: las leyes de la salud, de la enfermedad, del envejecimiento, de la muerte. Pero no está sometido a ninguna de esas leyes. No lo cambia lo que es cambiante. No es esclavo de ninguna ley del tiempo.

La idea central es que el Hijo de Dios solo conoce una ley: la ley del amor. Los ídolos del mundo y sus leyes son impotentes. Nada ata al Hijo, salvo sus propias creencias. Pero lo que él es trasciende su fe en la esclavitud o en la libertad. Es libre porque es el Hijo de su Padre. No puede ser atado, a menos que la verdad de Dios pueda mentir o que Dios pueda querer engañarse a Sí mismo. La libertad es su naturaleza.

Esta lección se apoya en la revelación de la Palabra de Dios (276) y prepara las lecciones 278-280 sobre los límites y la liberación. Hace eco de la lección 244 (no estoy en peligro en ninguna parte) y de la lección 253 (mi Ser gobierna el universo). Si tu Ser es soberano, ninguna ley inferior puede constreñirlo. Las lecciones siguientes te ayudarán a deshacer las creencias que te aprisionan.

Para vivir esta lección hoy, identifica las leyes a las que crees estar sometido: "Debo envejecer", "Debo morir", "Soy frágil", "Estoy enfermo", "No puedo..." Para cada creencia, di: "Esta es una ley que yo hice, pero soy el Hijo de Dios. Solo estoy sometido a la ley del amor." No busques probar esta libertad de manera milagrosa: busca simplemente creerla un poco más cada día. La creencia precede a la experiencia.

Las cadenas que crees llevar no son más que creencias. Y las creencias pueden cambiarse. Eres libre, siempre lo has sido. Hoy, elige creerlo.

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