El propósito es significado. La idea de hoy explica por qué nada de lo que ves significa nada. No sabes para qué sirve. Por lo tanto carece de significado para ti. Todo es para tu mayor bien. Para eso sirve; ése es su propósito; eso es lo que significa. Es al reconocer esto como tus metas se unifican. Es al reconocer esto como lo que ves recibe significado.
Percibes el mundo y todo lo que hay en él como significativo en términos de las metas del ego. Estas metas no tienen nada que ver con tus propios intereses, porque el ego no es tú. Esta falsa identificación te hace incapaz de entender para qué sirve nada. Como resultado, estás obligado a hacer mal uso de ello. Cuando creas esto, tratarás de retirar las metas que has asignado al mundo, en lugar de tratar de reforzarlas.
Otra manera de describir las metas que ahora percibes como valiosas es decir que todas se ocupan de intereses personales. Puesto que no tienes intereses personales, tus metas en realidad se ocupan de nada. Al acariciarlas, por lo tanto, no tienes metas en absoluto. Y así no sabes para qué sirve nada.
Antes de que puedas darle algún sentido a los ejercicios de hoy, es necesario un pensamiento más. En los niveles más superficiales sí reconoces el propósito. Sin embargo, el propósito no puede comprenderse en estos niveles. Por ejemplo, sí entiendes que un teléfono sirve para hablar con alguien que no está físicamente en tu inmediata vecindad. Lo que no entiendes es para qué quieres ponerte en contacto con él. Y es esto lo que hace que tu contacto con él sea significativo o no.
Es crucial para tu aprendizaje estar dispuesto a renunciar a las metas que has establecido para todo. El reconocimiento de que carecen de significado, en lugar de ser buenas o malas, es la única manera de lograrlo. La idea de hoy es un paso en esta dirección.
Se requieren seis períodos de práctica, cada uno de dos minutos de duración. Cada período de práctica debe comenzar con una lenta repetición de la idea de hoy, seguida de mirar a tu alrededor y dejar que tu mirada se pose en todo lo que llame tu atención, cerca o lejos, importante o sin importancia, humano o no humano. Con los ojos posados en cada objeto que así elijas, di, por ejemplo:
No sé para qué sirve esta silla.
No sé para qué sirve este lápiz.
No sé para qué sirve esta mano.
Di esto con bastante lentitud, sin desplazar los ojos hasta que hayas completado la afirmación. Luego pasa al siguiente objeto, y aplica la idea de hoy como antes.
✨ Resumen y puesta en práctica
El propósito secreto de cada cosa.
La lección 25 toca el corazón del significado: no sabes para qué sirve nada. El curso explica que el propósito es el significado. Si no sabes para qué sirve una cosa, entonces esa cosa carece de significado para ti. Toda cosa es para tu propio interés, para eso sirve. Pero mientras percibas el mundo según los propósitos del ego, no puedes comprender. El ego no eres tú. Esta falsa identificación te vuelve incapaz de comprender para qué sirve nada, y forzosamente haces mal uso de todo.
El curso te da un ejemplo llamativo: comprendes que un teléfono sirve para hablar con alguien que no está físicamente presente. Pero lo que no comprendes es para qué quieres comunicarte con esa persona. Eso es lo que hace que tu contacto tenga significado o no. De la misma manera, crees conocer el propósito de las cosas, pero te equivocas. El ejercicio consiste en mirar a tu alrededor reconociendo que no sabes para qué sirve lo que ves. Dejas que cada cosa sea lo que es, sin imponerle un propósito que tú has fabricado. Es la condición para que un único propósito unificado emerja en tu percepción.
Esta lección profundiza la anterior. La lección 24 te hizo tomar conciencia de que no percibes tu propio interés; la lección 25 aplica esa misma ignorancia a los objetos del mundo. El propósito del ego ha sido retirado, pero el verdadero propósito aún no ha sido descubierto. Las lecciones 26-30 prepararán este descubrimiento abordando la invulnerabilidad, el deseo de ver y la presencia de Dios en todo lo que ves. Es un camino que va de la ignorancia a la luz.
Puesta en práctica:
Tres o cuatro períodos de ejercicio. Mira a tu alrededor, nombra cada cosa que ves y añade: « No sé para qué sirve esta ___. » No intentes comprender ni encontrar un propósito. Conténtate con reconocer que no sabes. Deja cada cosa en ese espacio de no saber. Así es como el verdadero propósito podrá revelarse algún día.
Acepta tu ignorancia. Es el suelo más fértil para que el conocimiento pueda germinar.
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