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Lección 229

El Amor, Que me creó, es lo que soy.

El Amor, Que me creó, es lo que soy. Busco mi propia identidad y La encuentro en estas palabras: El Amor, Que me creó, es lo que soy. Ya no necesito buscar más. El Amor ha prevalecido. Tan quieto esperó mi regreso a casa que ya no me apartaré más del santo rostro de Cristo. Y lo que contemplo atestigua la verdad de la identidad que traté de perder, pero que mi Padre ha mantenido a salvo para mí.

Padre, Te doy las gracias por lo que soy; por mantener mi identidad intacta e impecable en medio de todos los pensamientos de pecado que mi necia mente inventó. Y gracias a Ti por salvarme de ellos. Amén.

✨ Resumen y puesta en práctica

El Amor que te creó es lo que eres.

Esta lección es una de las más poderosas del libro porque identifica directamente tu ser con el Amor que te creó. «Busco mi propia Identidad y La encuentro en estas palabras: “El Amor, Que me creó, es lo que soy”». Después de haber buscado por todas partes, en el mundo, en las relaciones, en las posesiones, en los logros, por fin encuentras la respuesta donde siempre ha estado: en el reconocimiento de que eres el Amor mismo que te dio nacimiento. No una criatura amada por Dios, sino el Amor de Dios expresándose como tú. Es una identidad que trasciende toda forma, todo nombre, toda definición.

La lección añade: «Ahora ya no necesito buscar. El Amor ha prevalecido». La búsqueda ha terminado. Ya no tienes que correr tras quién eres, intentar probar tu valor, acumular pruebas de tu existencia. El Amor ha prevalecido sobre el miedo, la verdad ha prevalecido sobre la ilusión, la certeza ha prevalecido sobre la duda. «Ella esperaba tan calmadamente mi regreso a casa que ya no apartaré mi rostro de la santa faz de Cristo.

La oración de agradecimiento que concluye la lección es profunda: «Padre, Te doy gracias por lo que soy; por haber guardado mi Identidad intacta y sin pecado entre todos los pensamientos de pecado que ha inventado mi necia mente. Y Te doy gracias por haberme salvado de ellos». Fíjate en la gratitud por lo que eres, no por lo que has hecho.

Puesta en práctica:

Hoy, repite a lo largo del día: «El Amor que me creó es lo que soy». Cuando te sientas pequeño, inadecuado o culpable, detente y contradice ese pensamiento: «No, eso no es lo que soy. Soy el Amor que me creó». Cuando te sientas enfadado o herido, recuerda: «El Amor no puede estar enfadado. El Amor no puede ser herido. Yo soy ese Amor». Deja que esta verdad disuelva progresivamente las identidades limitadas que te has dado. Eres más grande que todas las historias que has contado sobre ti mismo.

No eres un ser humano que intenta convertirse en amor: eres el Amor que intenta recordar que nunca ha sido otra cosa.


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