Si así lo elijo, puedo partir de este mundo por completo. No es la muerte lo que hace esto posible, sino el cambio de mente acerca del propósito del mundo. Si creo que tiene un valor tal como lo veo ahora, así seguirá siendo para mí. Pero si no veo valor en el mundo tal como lo contemplo, nada que quiera conservar como mío o buscar como meta, se alejará de mí. Pues no he buscado ilusiones para reemplazar la verdad.
Padre, mi hogar espera mi alegre regreso. Tus brazos están abiertos y oigo Tu Voz. ¿Qué necesidad tengo de demorarme en un lugar de vanos deseos y sueños rotos cuando el Cielo puede ser mío con tanta facilidad?
✨ Resumen y puesta en práctica
Tu morada te espera, apresúrate a volver a ella.
Esta lección te invita a reconocer que puedes abandonar este mundo por completo, no por la muerte del cuerpo, sino por un cambio de mente sobre el propósito del mundo. Es una distinción crucial: abandonar el mundo no significa morir físicamente, sino dejar de darle la realidad que le prestas. El mundo tal como lo ves no tiene sobre ti más poder que el que tú le das.
La lección te pide que mires honestamente lo que buscas en el mundo. ¿Lo haces todavía por placeres que se desvanecen, éxitos que nunca satisfacen, relaciones que decepcionan? Todo eso son «vanos deseos y sueños hechos pedazos». La lección no te invita a juzgarte por haberlos buscado, pero te invita a reconocer su vanidad. El mundo no puede darte lo que realmente buscas.
La oración que cierra la lección es de una belleza sencilla: «Padre, mi morada espera mi feliz regreso. Tus Brazos están abiertos y oigo Tu Voz».
Puesta en práctica:
Hoy, en varias ocasiones, pregúntate: «Lo que hago en este momento, ¿me ayuda a abandonar el mundo de las ilusiones o me ata más a él?». Si sientes que te apegas, recuerda: «Mi morada me espera. Me apresuraré a volver a ella». No necesitas dejarlo todo exteriormente, sino cambiar interiormente tu relación con todo. El mundo se convierte entonces en un lugar de paso, no en una prisión. Cada instante es una ocasión de elegir el Cielo en lugar de la ilusión.
Tu morada no es un lugar lejano en el espacio o en el tiempo: está a un cambio de percepción de aquí, y los Brazos del Padre ya están abiertos para acogerte.
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