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Lección 205

Repaso (185)

No soy un cuerpo.

Soy libre.

Pues sigo siendo tal como Dios me creó.

[185] Quiero la paz de Dios.

La paz de Dios es todo lo que quiero. La paz de Dios es mi única meta; el objetivo de toda mi vida aquí, el fin que busco, mi propósito, mi función y mi vida mientras permanezco donde no estoy en casa.

No soy un cuerpo.

Soy libre.

Pues sigo siendo tal como Dios me creó.

✨ Resumen y puesta en práctica

La paz de Dios: el único objetivo que da sentido a tu vida

Hijo de Dios, este repaso de la lección 185 te recentra en lo esencial, en el único objetivo que merece toda tu energía. La afirmación «No soy un cuerpo. Soy libre. Porque sigo siendo tal como Dios me creó» te prepara para recibir la paz en toda su plenitud. Este repaso es capital porque el mundo te ofrece miles de objetivos seductores, y pasas tu vida corriendo tras ellos sin encontrar la satisfacción duradera que realmente buscas.

La lección 185 declara con absoluta sencillez: «Quiero la paz de Dios». La paz de Dios es todo lo que quieres, aunque todavía no lo sepas. Es tu único objetivo verdadero, el punto hacia el cual converge toda tu vida. Es el fin que buscas a través de todo lo que emprendes, incluso cuando crees buscar otra cosa. Cada deseo no es más que un intento disfrazado de recuperar esa paz que siempre ha sido tuya. Es tu función, tu meta y tu vida misma.

¿Comprendes por qué el repaso es tan importante? Te permite distinguir la paz verdadera de sus falsificaciones. El mundo te promete la paz a través de la posesión, el éxito o la comodidad. Pero esas paces son frágiles y temporales. La paz de Dios, en cambio, es incondicional. No depende de nada más que de tu elección de aceptarla. Al repasar esta lección, purificas tu percepción de todos los objetivos ilusorios y recentras tu existencia en el único objetivo que realmente puede satisfacerte.

Para poner esto en práctica hoy, empieza tu día preguntándote: «¿Cuál es mi único objetivo hoy?». Luego responde: «Mi paz». Antes de cada acción, pregúntate: «¿Me acerca esto a la paz de Dios?». Si una situación te parece conflictiva, detente y respira. En lugar de buscar tener razón, elige primero la paz. Deja que sea el filtro a través del cual percibes cada acontecimiento y cada persona.

La paz de Dios es tu herencia. Hoy, elígela una y otra vez, y el mundo se transformará ante tus ojos.

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