Guarda silencio para que el Señor, que te dio la palabra, pueda hablar,
Pues, así como Él hizo una puerta y una cerradura, también hizo una llave.
Por fin, partiste y te fuiste hacia lo Invisible;
Es maravilloso el camino por el que dejaste el mundo.
Batías con vigor las alas y las plumas y, después de romper tu jaula,
Alzaste el vuelo y viajaste al mundo del alma.
Eras un halcón predilecto, mantenido cautivo por una anciana:
Cuando oíste el tambor de los cetreros, volaste hacia el Vacío.
Eras un ruiseñor enamorado entre los búhos:
Te llegó el aroma del Jardín de las Rosas, y fuiste al Jardín de las Rosas.
Pues, así como Él hizo una puerta y una cerradura, también hizo una llave.
Por fin, partiste y te fuiste hacia lo Invisible;
Es maravilloso el camino por el que dejaste el mundo.
Batías con vigor las alas y las plumas y, después de romper tu jaula,
Alzaste el vuelo y viajaste al mundo del alma.
Eras un halcón predilecto, mantenido cautivo por una anciana:
Cuando oíste el tambor de los cetreros, volaste hacia el Vacío.
Eras un ruiseñor enamorado entre los búhos:
Te llegó el aroma del Jardín de las Rosas, y fuiste al Jardín de las Rosas.