¡Oh, Amado, la belleza espiritual es muy bella y gloriosa,
pero Tu propia belleza y Tu gracia son otra cosa!
¡Oh, Tú que desde hace años describes el Espíritu,
muestra una cualidad que esté a la altura de Su Esencia!
La luz aumenta en el ojo al pensar en Él,
pero, en presencia de Su Unión, se oscurece.
Me quedo boquiabierto, adorando esa belleza:
«Dios es el más grande» está a cada instante en los labios de mi corazón.
El corazón ha adquirido un ojo que Te desea sin cesar.
¡Oh, cuánto alimenta ese deseo al corazón y al ojo!
Tu Amor ha aprendido a acariciar a los esclavos;
de otro modo, ¿qué corazón sería digno de este Amor?
Todo corazón que haya pasado una noche en Tu aliento
se parece al día radiante.
pero Tu propia belleza y Tu gracia son otra cosa!
¡Oh, Tú que desde hace años describes el Espíritu,
muestra una cualidad que esté a la altura de Su Esencia!
La luz aumenta en el ojo al pensar en Él,
pero, en presencia de Su Unión, se oscurece.
Me quedo boquiabierto, adorando esa belleza:
«Dios es el más grande» está a cada instante en los labios de mi corazón.
El corazón ha adquirido un ojo que Te desea sin cesar.
¡Oh, cuánto alimenta ese deseo al corazón y al ojo!
Tu Amor ha aprendido a acariciar a los esclavos;
de otro modo, ¿qué corazón sería digno de este Amor?
Todo corazón que haya pasado una noche en Tu aliento
se parece al día radiante.