Cuando el mundo entero se ha dormido,
¡Oh, vela en mí!
Cuando los ojos cansados se cierran, vencidos por el sueño,
¡Oh, vela en mí!
Cuando, en el cielo, todos los ojos velan, sin sueño,
con una mirada estrellada,
Haz de mis órbitas ciegas Tu morada de huésped,
¡Oh, vela en mí!
Cuando todas mis puertas exteriores de los sentidos
están cerradas y atrancadas,
Para que mi alma, sola, no sea presa del espanto,
¡Oh, vela en mí!
Para que ninguna oscura fuerza de las tinieblas, a través
de las brumas circundantes,
Perturbe mi profunda paz ni mi calma,
¡Oh, vela en mí!
Que este aire perfumado, suavemente exhalado del jardín del Edén,
dé testimonio del árbol de la vida que sana,
¡Oh, vela en mí!
Para que, aunque solo sea una vez, en sueños, aquí se alcance
el bien de la vida,
Y el corazón deje de estar oprimido por el dolor,
¡Oh, vela en mí!
En la húmeda noche de medianoche, lúgubre y desolada,
donde se arrastran las sombras,
Para que pasiones viles no infesten mi corazón,
¡Oh, vela en mí!
Y cuando haya pasado la noche de la vida, y la sonrisa
de la nueva aurora del Amor
Me atraiga para siempre contra Tu pecho,
¡Oh, vela en mí!
¡Oh, vela en mí!
Cuando los ojos cansados se cierran, vencidos por el sueño,
¡Oh, vela en mí!
Cuando, en el cielo, todos los ojos velan, sin sueño,
con una mirada estrellada,
Haz de mis órbitas ciegas Tu morada de huésped,
¡Oh, vela en mí!
Cuando todas mis puertas exteriores de los sentidos
están cerradas y atrancadas,
Para que mi alma, sola, no sea presa del espanto,
¡Oh, vela en mí!
Para que ninguna oscura fuerza de las tinieblas, a través
de las brumas circundantes,
Perturbe mi profunda paz ni mi calma,
¡Oh, vela en mí!
Que este aire perfumado, suavemente exhalado del jardín del Edén,
dé testimonio del árbol de la vida que sana,
¡Oh, vela en mí!
Para que, aunque solo sea una vez, en sueños, aquí se alcance
el bien de la vida,
Y el corazón deje de estar oprimido por el dolor,
¡Oh, vela en mí!
En la húmeda noche de medianoche, lúgubre y desolada,
donde se arrastran las sombras,
Para que pasiones viles no infesten mi corazón,
¡Oh, vela en mí!
Y cuando haya pasado la noche de la vida, y la sonrisa
de la nueva aurora del Amor
Me atraiga para siempre contra Tu pecho,
¡Oh, vela en mí!