Tú eres la fuente de todas las alegrías del hombre;
Tú traes la dulzura melosa de la vida.
Mis perlas recogidas, extraídas de mi pecho colmado,
Con alegría, mis manos las arrojan a Tus pies.
Las almas movidas por el amor giran en círculo,
Como arroyos hacia su gran Rey-Océano.
Tú eres el sol de todos los pensamientos de los hombres;
Tus besos son las flores de la primavera.
El alba palidece de deseo amoroso;
La luna llora, abrumada por la tristeza.
Tú eres la rosa; y, en lo más profundo, por Ti,
Los ruiseñores siguen cantando sus suspiros.
¿Puede mi Amado despreciarme tanto
Que pueda desgarrarme el corazón de dolor?
¡Oh, vino de vida, derrama todos Tus perfumes,
Y calma el último aguijón de la muerte!
Tú traes la dulzura melosa de la vida.
Mis perlas recogidas, extraídas de mi pecho colmado,
Con alegría, mis manos las arrojan a Tus pies.
Las almas movidas por el amor giran en círculo,
Como arroyos hacia su gran Rey-Océano.
Tú eres el sol de todos los pensamientos de los hombres;
Tus besos son las flores de la primavera.
El alba palidece de deseo amoroso;
La luna llora, abrumada por la tristeza.
Tú eres la rosa; y, en lo más profundo, por Ti,
Los ruiseñores siguen cantando sus suspiros.
¿Puede mi Amado despreciarme tanto
Que pueda desgarrarme el corazón de dolor?
¡Oh, vino de vida, derrama todos Tus perfumes,
Y calma el último aguijón de la muerte!