Psique está sentada y parece aún más hermosa;
¡Ah! ¡sueña con su Amado!
Aún siente dulcemente Su beso;
Su sonrisa aún resplandece en su imaginación.
Pero quisiera ver, a la luz,
Al Amor mismo, sin creer que hace mal.
Su blanca mano temblorosa tomó
La lámpara para alumbrar, como se lo sugiere la imaginación.
Allí, a la llama vacilante, contempla
Una belleza que tiene por celestial.
Pero el aceite estremecido tembló,
Avergonzado de ver eclipsados sus rayos.
Una gota ardiente cayó sobre la mano del Amor:
¡Oh! ¡El Amado despierto lanza un grito!
El Amor se va volando, ligero como una pluma;
Las lágrimas empapan a torrentes las alas de Psique.
¡Ah! ¡sueña con su Amado!
Aún siente dulcemente Su beso;
Su sonrisa aún resplandece en su imaginación.
Pero quisiera ver, a la luz,
Al Amor mismo, sin creer que hace mal.
Su blanca mano temblorosa tomó
La lámpara para alumbrar, como se lo sugiere la imaginación.
Allí, a la llama vacilante, contempla
Una belleza que tiene por celestial.
Pero el aceite estremecido tembló,
Avergonzado de ver eclipsados sus rayos.
Una gota ardiente cayó sobre la mano del Amor:
¡Oh! ¡El Amado despierto lanza un grito!
El Amor se va volando, ligero como una pluma;
Las lágrimas empapan a torrentes las alas de Psique.