¡Oh, ave, tú que aspiras a la libertad,
el Amor te ha encerrado en esta estrecha prisión.
¡Oh, alma, si tú también quieres ser libre,
entonces ama al Amor que te encierra.
El Amor es quien teje cada trampa;
el Amor es quien rompe las cadenas del pecado.
El Amor hace oír la música de las esferas;
el Amor resuena en medio del más áspero estruendo de la Tierra.
El Amor llena el aire con el dulce perfume del Cielo;
las hábiles manos del Amor hilan los hilos dorados de la Vida.
El mundo es el espejo puro y límpido de Dios,
para los ojos liberados de las nubes interiores.
Contempla el espejo con los ojos del Amor,
y ve en él a Dios semejante a ti mismo.
Entonces, alma abrasada de Amor, alábalo,
como las alondras que, al alba, entonan nuevos cantos.
el Amor te ha encerrado en esta estrecha prisión.
¡Oh, alma, si tú también quieres ser libre,
entonces ama al Amor que te encierra.
El Amor es quien teje cada trampa;
el Amor es quien rompe las cadenas del pecado.
El Amor hace oír la música de las esferas;
el Amor resuena en medio del más áspero estruendo de la Tierra.
El Amor llena el aire con el dulce perfume del Cielo;
las hábiles manos del Amor hilan los hilos dorados de la Vida.
El mundo es el espejo puro y límpido de Dios,
para los ojos liberados de las nubes interiores.
Contempla el espejo con los ojos del Amor,
y ve en él a Dios semejante a ti mismo.
Entonces, alma abrasada de Amor, alábalo,
como las alondras que, al alba, entonan nuevos cantos.