Aunque Tu resplandor resplandezca en el Sol, en verdad,
Mi luz, junto con la tuya, irradia con un solo fulgor, en verdad.
Has hecho polvo todo el cielo centelleante que nos rodea;
Sin embargo, Tu Espíritu jamás rehuirá la unión con el mío, en verdad.
Los cielos vuelven al polvo; del polvo, los cielos renacen;
Sin embargo, en mi ser has tejido tu propia vida, en verdad.
Ahora, las palabras eternas que resuenan en la inmensidad del cielo
Han hallado morada en el corazón humano, y ninguna otra es más preciada, en verdad.
Has ocultado los rayos del sol que brillan en el diamante,
En lo más profundo de las cámaras oscuras de la tierra: maravilla consumada, en verdad.
Mira, aunque se nutra de un suelo vil y beba un fango inmundo,
La rosa, de belleza sin igual, se ha elevado hacia Ti por amor, en verdad.
Oh corazón, ya nades en el diluvio o ardas en el fuego,
El fuego y el diluvio son lo mismo: sé puro, hijo mío, en verdad.
Oh, MEVLANA, al amanecer desperté y Te encontré junto a mí,
Con los ojos aclarados por las lágrimas y el cielo ya conquistado, en verdad.
Mi luz, junto con la tuya, irradia con un solo fulgor, en verdad.
Has hecho polvo todo el cielo centelleante que nos rodea;
Sin embargo, Tu Espíritu jamás rehuirá la unión con el mío, en verdad.
Los cielos vuelven al polvo; del polvo, los cielos renacen;
Sin embargo, en mi ser has tejido tu propia vida, en verdad.
Ahora, las palabras eternas que resuenan en la inmensidad del cielo
Han hallado morada en el corazón humano, y ninguna otra es más preciada, en verdad.
Has ocultado los rayos del sol que brillan en el diamante,
En lo más profundo de las cámaras oscuras de la tierra: maravilla consumada, en verdad.
Mira, aunque se nutra de un suelo vil y beba un fango inmundo,
La rosa, de belleza sin igual, se ha elevado hacia Ti por amor, en verdad.
Oh corazón, ya nades en el diluvio o ardas en el fuego,
El fuego y el diluvio son lo mismo: sé puro, hijo mío, en verdad.
Oh, MEVLANA, al amanecer desperté y Te encontré junto a mí,
Con los ojos aclarados por las lágrimas y el cielo ya conquistado, en verdad.