Toda incredulidad es medianoche, pero la fe, el resplandor de la lámpara nocturna;
cuida, pues, que ningún ladrón venga a robar tu lámpara cuando su llama mengüe.
Nuestra esperanza está puesta en la luz del Sol, cuya lámpara ha brillado;
la Luz que la encendió sigue alimentando su llama aquí abajo.
Pero cuando el Sol se alza, la noche y la lámpara se extinguen ambas;
entonces la incredulidad y la fe conocen la Visión suprema.
¡Oh Noche! ¿Por qué sueñas? ¡Oh lámpara! ¿Por qué vacilas así?
Los veloces caballos del Sol, jadeantes, lanzan su espuma de fuego desde Oriente.
Aún es de noche en la sombra; la lámpara del pueblo arde débilmente;
pero, erguidas en el esplendor del Alba, las cumbres revelan la gloria del Cielo.
cuida, pues, que ningún ladrón venga a robar tu lámpara cuando su llama mengüe.
Nuestra esperanza está puesta en la luz del Sol, cuya lámpara ha brillado;
la Luz que la encendió sigue alimentando su llama aquí abajo.
Pero cuando el Sol se alza, la noche y la lámpara se extinguen ambas;
entonces la incredulidad y la fe conocen la Visión suprema.
¡Oh Noche! ¿Por qué sueñas? ¡Oh lámpara! ¿Por qué vacilas así?
Los veloces caballos del Sol, jadeantes, lanzan su espuma de fuego desde Oriente.
Aún es de noche en la sombra; la lámpara del pueblo arde débilmente;
pero, erguidas en el esplendor del Alba, las cumbres revelan la gloria del Cielo.