Un devoto decía: «Es ventajoso para un novicio estar en las tinieblas. En efecto, mientras no se haya perdido por completo en el océano de la bondad divina, no existe para él ninguna dirección; pues, si algo se le manifiesta, queda seducido por ello y se vuelve entonces infiel».
Lo que hay en ti de envidia y de ira lo ven los ojos de los hombres, no los tuyos. Tienes un rincón de tu ser lleno de dragones y, por negligencia, los has liberado. ¡Los has mantenido día y noche, los has mimado y alimentado! Ahora bien, si percibes impureza en tu interior, ¿por qué sigues así de despreocupado?
Lo que hay en ti de envidia y de ira lo ven los ojos de los hombres, no los tuyos. Tienes un rincón de tu ser lleno de dragones y, por negligencia, los has liberado. ¡Los has mantenido día y noche, los has mimado y alimentado! Ahora bien, si percibes impureza en tu interior, ¿por qué sigues así de despreocupado?