Un loco religioso lloraba abundantemente en medio de la noche y decía: «Esto es lo que, según yo, es el mundo: es como un cofre cerrado, en el que estamos colocados y donde nos entregamos sin freno a la locura. Cuando la muerte quite la tapa de este cofre, quien tenga alas volará hacia la eternidad. En cuanto a quien carezca de alas, permanecerá en el cofre presa de mil angustias».
Da, pues, al pájaro de la ambición espiritual el ala del sentido místico; da corazón a la razón y éxtasis al alma. Antes de que quiten la tapa de este cofre, conviértete en un pájaro del camino espiritual y despliega tus alas y tus plumas, o bien, haz algo todavía mejor: quema tus alas y tus plumas y destrúyete tú mismo con el fuego para llegar antes que todos.
Da, pues, al pájaro de la ambición espiritual el ala del sentido místico; da corazón a la razón y éxtasis al alma. Antes de que quiten la tapa de este cofre, conviértete en un pájaro del camino espiritual y despliega tus alas y tus plumas, o bien, haz algo todavía mejor: quema tus alas y tus plumas y destrúyete tú mismo con el fuego para llegar antes que todos.