Otro pájaro dijo a la abubilla: «¡Oh, tú, que eres nuestro guía! ¿Qué resultará si me someto a tus órdenes? No acepto de buen grado la pena que entraña este asunto, pero espero a que expreses tu voluntad. Obedeceré pasivamente cuando lo ordenes, y si aparto la cabeza de tus órdenes, pagaré la multa».
La abubilla respondió: «Tienes razón al hablar así; no se puede esperar mayor perfección de las criaturas. ¿Cómo podrás dominarte si te inclinas apasionadamente hacia un objeto? Al contrario, eres dueño de ti mismo cuando obedeces voluntariamente. Quien se somete a la obediencia queda libre de decepciones; escapa fácilmente de todas las dificultades. Una hora de servicio a Dios de acuerdo con la ley positiva es preferible a una vida entera dedicada a ese mismo servicio de manera independiente. Quien se somete a muchas penas sin haber recibido la orden es como el vil perro de la calle que se esfuerza mucho y no obtiene ningún provecho, salvo malos tratos, cuando no ha obedecido. Pero quien, por obedecer, soporta la pena por un instante recibe una recompensa completa. ¿Es obedecer esquivar la obediencia? Si eres servidor de Dios, no te apartes de la obediencia».
La abubilla respondió: «Tienes razón al hablar así; no se puede esperar mayor perfección de las criaturas. ¿Cómo podrás dominarte si te inclinas apasionadamente hacia un objeto? Al contrario, eres dueño de ti mismo cuando obedeces voluntariamente. Quien se somete a la obediencia queda libre de decepciones; escapa fácilmente de todas las dificultades. Una hora de servicio a Dios de acuerdo con la ley positiva es preferible a una vida entera dedicada a ese mismo servicio de manera independiente. Quien se somete a muchas penas sin haber recibido la orden es como el vil perro de la calle que se esfuerza mucho y no obtiene ningún provecho, salvo malos tratos, cuando no ha obedecido. Pero quien, por obedecer, soporta la pena por un instante recibe una recompensa completa. ¿Es obedecer esquivar la obediencia? Si eres servidor de Dios, no te apartes de la obediencia».