Una noche, un murciélago decía: «¿Cómo es posible que no pueda mirar el sol ni siquiera un instante? Paso toda mi vida en cien desesperaciones, para poder perderme en Él durante un solo instante. Vago con los ojos cerrados durante meses y años, y al final llego aquí». Un contemplativo de mirada penetrante le dijo: «¡Oh, tú, embriagada de orgullo! Aún te quedan miles de años de camino para llegar al sol. ¿Cómo podrás recorrer este camino, tú que estás extraviada? ¿Llegará hasta la luna la hormiga que se quedó en el pozo?»
«No siento ningún temor —dijo el murciélago—, quiero volar para descubrir algún rastro del asunto que me ocupa». En efecto, avanzó durante años, ebria y sin noticias del sol, hasta que no le quedaron ni fuerzas, ni alas, ni plumas. Al final, con el alma consumida y el cuerpo disuelto, quedó impotente, sin alas ni plumas. Como no había tenido noticias del sol, se dijo a sí misma: «Quizá he pasado más allá del sol».
«No siento ningún temor —dijo el murciélago—, quiero volar para descubrir algún rastro del asunto que me ocupa». En efecto, avanzó durante años, ebria y sin noticias del sol, hasta que no le quedaron ni fuerzas, ni alas, ni plumas. Al final, con el alma consumida y el cuerpo disuelto, quedó impotente, sin alas ni plumas. Como no había tenido noticias del sol, se dijo a sí misma: «Quizá he pasado más allá del sol».
Un pájaro inteligente le dijo: «Sin duda sueñas, pues no has alcanzado siquiera a ver el camino; ¿cómo, entonces, habrías dado un paso en él? Y acabas de decir que dejaste atrás el sol y que por eso te viste privada de alas y plumas».
Estas palabras desconcertaron al murciélago, y este se anonadó por completo. En su impotencia, se volvió de inmediato hacia el sol y le dijo con la lengua de su alma: «Has encontrado un pájaro clarividente; no sigas adelante».
Estas palabras desconcertaron al murciélago, y este se anonadó por completo. En su impotencia, se volvió de inmediato hacia el sol y le dijo con la lengua de su alma: «Has encontrado un pájaro clarividente; no sigas adelante».