Un tercer pájaro dijo a la abubilla: «Estoy cubierto de faltas: entonces, ¿cómo puedo ponerme en camino? ¿Será digna del Simorg en el Cáucaso la mosca, que está toda manchada? Quien, arrastrado por el pecado, aparta la cabeza del camino espiritual, ¿cómo podrá acercarse al rey?»
La abubilla respondió: «¡Oh, pájaro despreocupado! No desesperes; pide la gracia y el favor eterno. Si arrojas tan fácilmente tu escudo lejos de ti, ¡oh, ignorante!, tu situación será difícil. Si tu arrepentimiento no fuera aceptado, ¿sería útil la caída que lo provoca? Cuando has pecado, la puerta del arrepentimiento permanece abierta. Haz, pues, penitencia, porque esa puerta no se cerrará para ti. Siempre que entres con sinceridad en este camino, la victoria te será fácil.»
La abubilla respondió: «¡Oh, pájaro despreocupado! No desesperes; pide la gracia y el favor eterno. Si arrojas tan fácilmente tu escudo lejos de ti, ¡oh, ignorante!, tu situación será difícil. Si tu arrepentimiento no fuera aceptado, ¿sería útil la caída que lo provoca? Cuando has pecado, la puerta del arrepentimiento permanece abierta. Haz, pues, penitencia, porque esa puerta no se cerrará para ti. Siempre que entres con sinceridad en este camino, la victoria te será fácil.»