Todas las aves del mundo se reunieron, tanto las conocidas como las desconocidas, y entonces se dijeron entre sí: «No hay en el mundo país que carezca de rey; ¿cómo es posible, sin embargo, que el país de las aves esté privado de uno? No debemos permitir que esta situación dure más tiempo; debemos unir nuestros esfuerzos e ir en busca de un rey, pues no hay buena administración en un país sin rey, y el ejército está desorganizado».
A raíz de estas consideraciones, todas las aves se dirigieron a cierto lugar para ocuparse de la búsqueda de un rey. La abubilla, muy emocionada y llena de esperanza, llegó y se colocó en medio de la asamblea de las aves. Llevaba en el pecho el ornamento que daba testimonio de que había entrado en la vía espiritual; sobre la cabeza, la corona de la verdad. En efecto, había entrado con inteligencia en la vía espiritual, y conocía el bien y el mal. «Queridas aves —dijo—, estoy realmente alistada en la milicia divina, y soy la mensajera del mundo invisible. Conozco a Dios y los secretos
A raíz de estas consideraciones, todas las aves se dirigieron a cierto lugar para ocuparse de la búsqueda de un rey. La abubilla, muy emocionada y llena de esperanza, llegó y se colocó en medio de la asamblea de las aves. Llevaba en el pecho el ornamento que daba testimonio de que había entrado en la vía espiritual; sobre la cabeza, la corona de la verdad. En efecto, había entrado con inteligencia en la vía espiritual, y conocía el bien y el mal. «Queridas aves —dijo—, estoy realmente alistada en la milicia divina, y soy la mensajera del mundo invisible. Conozco a Dios y los secretos
de la creación. Quien, como yo, lleva escrito en el pico el nombre de Dios, necesariamente debe conocer muchos secretos. Paso mis días en la ansiedad y no tengo trato con nadie. Me ocupo de lo que interesa personalmente al rey, pero no me preocupo de su ejército. Indico el agua por mi instinto natural y, además, conozco muchos otros secretos. Atiendo a Salomón y marchaba al frente de su ejército. ¡Cosa asombrosa! No pedía noticias ni se informaba de quiénes faltaban en su reino; pero, cuando yo me alejaba un poco de Él, me hacía buscar por todas partes. Puesto que no podía prescindir de mí, mi valor queda establecido para siempre. Llevaba sus cartas y regresaba; era Su confidente detrás del velo. El pájaro que busca el profeta Salomón merece llevar una corona en la cabeza. ¿Puede cualquier pájaro entrar en el camino de quien ha llegado felizmente a él por la gracia de Dios? Durante años atravesé el mar y la tierra, ocupada en viajar. Crucé valles y montañas; recorrí un espacio inmenso desde los tiempos del diluvio. Acompañé a Salomón en sus viajes; a menudo recorrí toda la superficie del globo. Conozco bien a mi rey, pero no puedo ir a encontrarlo sola. Si ustedes quieren acompañarme, les daré acceso a la corte de ese rey. Libérense de toda tímida presunción y también de toda turbación incrédula. Quien ha arriesgado su propia vida se ha liberado de sí mismo; se ha liberado del bien y del mal en el camino de su bienamado. Sean generosos con su vida y pongan el pie en este camino, para después apoyar la frente en el umbral de la puerta de ese rey. Tenemos un rey legítimo; reside detrás del monte Câf. Su nombre es Simorg; es el rey de los pájaros. Está cerca de nosotros, y nosotros estamos lejos de Él. El lugar donde habita es inaccesible y Él