Aunque eres un Ser Uno, te experimentas como dos; como bueno y malo a la vez, amoroso y odiante, mente y cuerpo. Este sentimiento de estar dividido en opuestos induce sentimientos de conflicto agudo y constante, y conduce a frenéticos intentos de reconciliar los aspectos contradictorios de esta autopercepción. Has buscado muchas soluciones así, y ninguna ha funcionado. Los opuestos que ves en ti nunca serán compatibles. Pero uno existe.
El hecho de que la verdad y la ilusión no pueden reconciliarse por mucho que lo intentes, sean cuales sean los medios que uses y dondequiera que veas el problema, debe ser aceptado si quieres ser salvado. Hasta que lo hayas aceptado, intentarás interminables listas de metas que no puedes alcanzar; una serie insensata de gastos de tiempo y esfuerzo, de esperanza y duda, cada uno tan fútil como el anterior, y fracasando como seguramente fracasará el siguiente.
Los problemas que carecen de significado no pueden resolverse dentro del marco en que se plantean. Dos yoes en conflicto no podrían resolverse, y el bien y el mal no tienen lugar de encuentro. El yo que hiciste nunca puede ser tu Ser, ni tu Ser puede dividirse en dos, y seguir siendo lo que es, y lo que debe ser por siempre.
Una mente y un cuerpo no pueden existir ambos. No intentes reconciliar los dos, pues uno niega que el otro pueda ser real. Si eres físico, tu mente ha desaparecido de tu concepto de ti mismo, pues no tiene lugar en el cual pudiera ser realmente parte de ti. Si eres Espíritu, entonces el cuerpo debe carecer de significado para tu realidad.
El Espíritu se sirve de la mente como medio para hallar Su Autoexpresión. Y la mente que sirve al Espíritu está en paz y llena de alegría. Su poder viene del Espíritu, y cumple felizmente su función aquí. Sin embargo, la mente también puede verse a sí misma divorciada del Espíritu, y percibirse dentro de un cuerpo que confunde consigo misma. Sin su función entonces, no tiene paz, y la felicidad es ajena a sus pensamientos.
Sin embargo, la mente aparte del Espíritu no puede pensar. Ha negado su Fuente de fortaleza, y se ve a sí misma como impotente, limitada y débil. Disociada ahora de su función, piensa que está sola y separada, atacada por ejércitos concentrados contra ella y escondidos en el frágil sostén del cuerpo. Ahora debe reconciliar lo diferente con lo semejante, pues piensa que para eso es para lo que sirve.
No pierdas más tiempo en esto. ¿Quién puede resolver los conflictos insensatos que presenta un sueño? ¿Qué podría significar la resolución en verdad? ¿A qué propósito serviría? ¿Para qué sirve? La salvación no puede hacer reales las ilusiones, y resolver un problema que no existe. Quizá esperas que pueda. Sin embargo, ¿querrías que el plan de Dios para la liberación de Su querido Hijo le trajera dolor, y no lograra liberarlo?
Tu Ser conserva Sus pensamientos, y permanecen dentro de tu mente y en la Mente de Dios. El Espíritu Santo mantiene la salvación en tu mente, y le ofrece el camino hacia la paz. La salvación es un pensamiento que compartes con Dios, porque Su Voz lo aceptó por ti y respondió en tu nombre que estaba hecho. Así la salvación se guarda entre los pensamientos que tu Ser aprecia y acaricia para ti.
Intentaremos hoy hallar este Pensamiento, Cuya presencia en tu mente está garantizada por Aquel Que te habla desde tu Ser Uno. Nuestra práctica horaria de cinco minutos será una búsqueda de Él en tu mente. La salvación viene de este Ser Uno por medio de Aquel que es el puente entre tu mente y Él.
Espera con paciencia, y deja que Él te hable acerca de tu Ser, y de lo que tu mente puede hacer, restaurada a Él y libre para servir a Su Voluntad.
Comienza diciendo esto:
La salvación viene de mi Ser Uno. Sus pensamientos son míos para usar.
Luego busca Sus pensamientos, y reclámalos como propios. Estos son tus propios pensamientos reales que has negado, y dejaste que tu mente anduviera errante por un mundo de sueños, para hallar ilusiones en su lugar. Aquí están tus Pensamientos, los únicos que tienes. La salvación está entre Ellos; hállala allí.
Si lo logras, los Pensamientos que te vengan te dirán que estás salvado, y que tu mente ha encontrado la función que trataba de perder. Tu Ser le dará la bienvenida, y le dará paz. Restaurada en fortaleza, fluirá de nuevo desde el Espíritu hacia el Espíritu en todas las cosas creadas por el Espíritu como Él Mismo. Tu mente bendecirá todas las cosas.
Terminada la confusión, estás restaurado, pues has hallado tu Ser.
Tu Ser sabe que no puedes fracasar hoy. Quizá tu mente permanezca incierta aún un poco más. No te desalientes por ello. La alegría que tu Ser experimenta la guardará para ti, y será tuya todavía en plena conciencia. Cada vez que dediques cinco minutos de la hora a buscar a Aquel Que une tu mente y tu Ser, Le ofreces otro tesoro para que sea guardado para ti.
Cada vez que hoy le digas a tu frenética mente que la salvación viene de tu Ser Uno, pones otro tesoro en tu creciente caudal. Y todo él se da a todo el que lo pide, y acepte el regalo.
Piensa, pues, ¡cuánto se te da para dar este día, para que te sea dado!
✨ Resumen y puesta en práctica
Aunque eres un solo Ser, experimentas un yo doble: bueno y malo, amante y odiador, espíritu y cuerpo. Esta impresión de estar dividido en opuestos induce sentimientos de conflicto constante e intentos frenéticos de reconciliar esos aspectos contradictorios. Has buscado muchas soluciones de este tipo, y ninguna ha funcionado. Los opuestos que ves en ti nunca serán compatibles. Solo uno existe. La salvación viene de ese único Ser.
El hecho de que la verdad y la ilusión no pueden reconciliarse debe aceptarse si quieres ser salvado. Una mente y un cuerpo no pueden existir ambos. Uno niega que el otro pueda ser real. Si eres físico, tu mente ha desaparecido de tu concepción de ti mismo. Si eres espíritu puro, entonces el cuerpo debe carecer de importancia para tu realidad. No tienes que reconciliar los dos. Solo tienes que elegir cuál es verdadero. La salvación viene de tu único Ser, no del yo dividido que has fabricado.
Tras la lección 95, que afirmó la unidad del Ser, la lección 96 saca la consecuencia: la salvación no puede venir de la reconciliación de los opuestos. La salvación viene del Ser único. Las lecciones 97-98 identificarán ese Ser como espíritu puro y te invitarán a aceptar tu papel. Las lecciones 99-100 declararán que la salvación es tu única función y que tu papel es esencial. Este bloque (95-100) es una llamada a la coherencia: deja de intentar ser dos cosas a la vez.
Hoy, toma conciencia de los momentos en que te sientes dividido, tironeado entre dos deseos, dos creencias, dos identidades. Cada vez, recuerda: « La salvación viene de mi único Ser. » No tienes que elegir entre esto o aquello: solo tienes que reconocer que un solo Ser es real. Cuando te sientas en conflicto, cierra los ojos y céntrate en la sencillez de la unicidad. El conflicto es la señal de que crees en dos cosas. La paz es la señal de que solo ves una.
No eres un conflicto que resolver. Eres una unidad que reconocer.
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