Hoy continuamos con la única idea que trae la salvación completa; la única declaración que deja sin poder todas las formas de tentación; el único pensamiento que hace callar al ego y lo deshace por completo. Eres tal como Dios te creó. Los sonidos de este mundo se aquietan, las visiones de este mundo desaparecen, y todos los pensamientos que este mundo ha tenido jamás son borrados para siempre por esta única idea. Aquí está la salvación cumplida. Aquí está la cordura restaurada.
La luz verdadera es fortaleza, y la fortaleza es impecabilidad. Si permaneces tal como Dios te creó, debes ser fuerte, y la luz debe estar en ti. Quien aseguró tu impecabilidad debe ser también la garantía de la fortaleza y de la luz. Eres tal como Dios te creó. La oscuridad no puede oscurecer la gloria del Hijo de Dios. Estás en la luz, fuerte en la impecabilidad en la que fuiste creado, y en la que permanecerás por toda la eternidad.
Hoy dedicaremos de nuevo los primeros cinco minutos de cada hora de vigilia al intento de sentir la verdad en ti. Comienza estos momentos de búsqueda con estas palabras:
Soy tal como Dios me creó.
Soy Su Hijo eternamente.
Ahora procura llegar al Hijo de Dios en ti. Éste es el Ser Que nunca pecó, ni hizo una imagen para reemplazar la realidad. Éste es el Ser Que nunca dejó Su hogar en Dios, para caminar por el mundo con incertidumbre. Éste es el Ser Que no conoce el miedo, ni podría concebir la pérdida ni el sufrimiento ni la muerte.
No se te pide nada para alcanzar esta meta, salvo dejar a un lado todos los ídolos y las imágenes de ti mismo; ir más allá de la larga lista de atributos, buenos y malos, que te has atribuido; y esperar en silenciosa expectación la verdad. Dios Mismo ha prometido que será revelada a todos los que la pidan. Tú la estás pidiendo ahora. No puedes fracasar porque Él no puede fracasar.
Si no cumples el requisito de practicar los primeros cinco minutos de cada hora, al menos recuérdate cada hora:
Soy tal como Dios me creó.
Soy Su Hijo eternamente.
Dite con frecuencia hoy que eres tal como Dios te creó. Y asegúrate de responder a cualquiera que parezca irritarte con estas palabras:
Eres tal como Dios te creó.
Eres Su Hijo eternamente.
Haz todo esfuerzo por hacer hoy los ejercicios cada hora. Cada uno que hagas será una zancada gigantesca hacia tu liberación, y un hito en el aprendizaje del sistema de pensamiento que este curso expone.
✨ Resumen y puesta en práctica
« Soy tal como Dios me creó. » Es la única idea que trae una salvación completa, el único enunciado que vuelve impotentes todas las formas de tentación, el único pensamiento que reduce el ego al silencio y lo deshace por completo. Los ruidos del mundo se acallan, las vistas del mundo desaparecen, todos los pensamientos del mundo son borrados por esta sola idea. Aquí, la salvación queda cumplida. Aquí, la razón es restablecida. Nada más es necesario.
Si permaneces tal como Dios te creó, debes ser fuerte y la luz debe estar en ti. Quien aseguró tu impecabilidad es también la garantía de tu fuerza y de tu luz. Las tinieblas no pueden oscurecer la gloria del Hijo de Dios. Te mantienes en la luz, fuerte en la impecabilidad en la que fuiste creado y en la que permanecerás por toda la eternidad. Nada se requiere de ti para alcanzar esta meta, salvo dejar a un lado todos los ídolos y todas las imágenes de ti mismo, y esperar la verdad.
Tras la lección 93, que celebró la luz en ti, la lección 94 es el pilar central de este ciclo. « Soy tal como Dios me creó » se retomará en la lección 110 como punto culminante de las lecciones 91-110. Las lecciones 95-96 desarrollan la unidad del Ser y la procedencia de la salvación. Las lecciones 97-98 identifican el Ser como espíritu puro y llaman a aceptar su papel. Todo descansa en la verdad inquebrantable de la lección 94.
Hoy, dedica cinco minutos al comienzo de cada hora a esta práctica. Di: « Soy tal como Dios me creó. Soy Su Hijo eternamente. » Luego intenta alcanzar al Hijo de Dios en ti: el Ser que nunca ha pecado, que nunca ha hecho una imagen para sustituir la realidad, que no conoce el miedo. Si no lo logras a la perfección, no te preocupes. Tu simple intención es suficiente. El propio Dios ha prometido que la verdad será revelada a todos los que la pidan.
No tienes nada que hacer, nada que cambiar, nada en lo que convertirte. Ya eres lo que Dios te creó.
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