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Lección 365

Este instante santo quiero entregarTe. Encárgate Tú. Pues quiero seguirTe, Cierto de que Tu dirección me da paz.

Este instante santo, quisiera dártelo a Ti. Encárgate. Pues quisiera seguirTe, cierto de que Tu dirección me da paz.

Si necesito una palabra que me ayude, Él me la dará. Si necesito un pensamiento, también me lo dará. Y si solo necesito quietud y una mente pacífica y abierta, estos son los dones que recibiré de Él. Él está al mando a petición mía. Y me oirá y me responderá, porque habla por Dios mi Padre y por Su santo Hijo.

EPÍLOGO:

Este curso es un comienzo, no un final. Tu Amigo va contigo. No estás solo. Nadie que Lo invoque puede invocarLo en vano. Sea lo que sea lo que te perturbe, ten por cierto que Él tiene la respuesta y te la dará gustosamente si simplemente te vuelves a Él y se la pides. No retendrá ninguna de las respuestas que necesitas para cualquier cosa que parezca perturbarte. Él conoce el camino para resolver todos los problemas y disipar todas las dudas. Su certeza es la tuya. Solo necesitas pedírsela, y te será dada.

Estás tan seguro de llegar a casa como lo está el trayecto del sol trazado antes de que salga, después de que se ha puesto y en las horas de media luz que median entre ambos. En verdad, tu camino es aún más seguro, pues no puede ser posible cambiar el rumbo de aquellos a quienes Dios ha llamado a Sí. Por lo tanto, obedece tu voluntad y sigue a Aquel a Quien aceptaste como tu voz, para hablar de lo que realmente quieres y realmente necesitas. Suya es la Voz por Dios, y también la tuya. Y así habla de libertad y de verdad.

No se asignan más lecciones específicas, pues ya no hay necesidad de ellas. De ahora en adelante, oye solo la Voz por Dios y por tu Ser cuando te retires del mundo para buscar en su lugar la realidad. Él dirigirá tus esfuerzos, diciéndote exactamente qué hacer, cómo dirigir tu mente y cuándo acudir a Él en silencio, pidiendo Su segura dirección y Su cierta Palabra. Suya es la Palabra que Dios te ha dado. Suya es la Palabra que elegiste que fuera tu propia.

Y ahora te pongo en Sus manos, para que seas Su fiel seguidor, con Él como Guía a través de toda dificultad y de todo dolor que puedas pensar que es real. Ni te dará placeres que pasarán, pues Él da solo lo eterno y lo bueno. Déjalo que te prepare más. Se ha ganado tu confianza hablándote cada día de tu Padre, de tu hermano y de tu Ser. Continuará; ahora caminas con Él tan seguro como Él lo está de adónde vas; tan cierto como Él de cómo debes proceder, tan confiado como Él de la meta y de tu llegada segura al final.

El final es cierto, y los medios también. A esto decimos “Amén.” Se nos dirá exactamente lo que Dios quiere para nosotros cada vez que haya una elección que hacer. Y Él hablará por Dios y por tu Ser, asegurándose así de que el infierno no te reclame y de que cada elección que hagas acerque el Cielo a tu alcance. Y así caminamos con Él de ahora en adelante y nos volvemos a Él en busca de guía, de paz y de recta dirección. La alegría acompaña nuestro camino. Pues vamos hacia casa, a una puerta abierta que Dios ha mantenido sin cerrar para darnos la bienvenida.

Confiamos nuestros caminos a Él y decimos “Amén.” En paz continuaremos por Su camino y confiaremos todas las cosas a Él. Con confianza esperamos Sus respuestas, mientras pedimos Su voluntad en todo lo que hacemos. Él ama al Hijo de Dios como nosotros lo amaríamos, y nos enseña a contemplarlo a través de Sus ojos y a amarlo como Él lo hace. No caminas solo. Los ángeles de Dios revolotean cerca y por todas partes. Su Amor te rodea, y de esto ten certeza: que nunca te dejaré sin consuelo.

✨ Resumen y puesta en práctica

Este instante santo, dáselo a Dios y que la paz comience.

Esta es la última lección. Este instante santo, dáselo a Dios. Deja que Él se haga cargo. Pues es siguiéndoLo como encuentras la paz. Todo lo que has aprendido a lo largo de estas 365 lecciones converge en este único punto: abandona tu voluntad separada a la guía divina. Si necesitas una palabra, Él te la dará. Un pensamiento, Él te lo ofrecerá. Calma, Él te colmará. Está a cargo porque Lo elegiste libremente. Su respuesta es la paz que has buscado a través de todas estas lecciones.

La idea central de esta última lección es que toda la búsqueda termina aquí. Has recorrido un largo camino desde la primera lección. Has aprendido que el mundo no es lo que creías, que el miedo no es real, que el amor es todo lo que existe, que eres el Hijo de Dios. Pero todo este aprendizaje no es más que la preparación para este momento: el abandono de cada instante a Dios. Lo demás era teoría; esto es la práctica. Y la práctica lo es todo.

Esta última lección de las 365 cierra el ciclo anual con la misma práctica sencilla y profunda. Las 364 lecciones anteriores te prepararon para vivir en la conciencia de Dios a cada instante. Ahora posees todo lo que necesitas. Ya no hay nuevas lecciones que aprender, solo una práctica que vivir. Cada día es el primer día de esta práctica. Cada instante es una ocasión de ofrecer tu mente a Dios y de recibir Su paz a cambio.

Para celebrar esta última lección, tómate un momento para mirar el camino recorrido. Recuerda quién eras al comienzo de este viaje y quién eres ahora. Agradece cada lección, cada revelación, cada instante de paz. Luego levántate y vive. No como un estudiante que ha terminado sus estudios, sino como un ser despierto que comienza su verdadera vida. Cada instante es ahora un instante santo. Caminas con Dios. Y Su paz es tuya para siempre.

El viaje de las 365 lecciones termina, pero la verdadera vida comienza ahora. Camina en la paz, guiado por Dios a cada instante. Amén.

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