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Lección 362

Este instante santo quiero entregarTe. Encárgate Tú. Pues quiero seguirTe, Cierto de que Tu dirección me da paz.

Quisiera ofrecerTe este instante santo. Que seas Tú quien dirija. Pues quisiera seguirTe, cierto de que Tu dirección me da paz.

Si necesito un pensamiento, eso también lo dará Él. Y si solo necesito quietud y una mente tranquila y abierta, estos son los dones que recibiré de Él. Él está al mando por mi petición. Y me oirá y me responderá, porque habla por Dios mi Padre y por Su santo Hijo.

✨ Resumen y puesta en práctica

Este instante santo, dáselo a Dios: Él te dará todo lo que necesitas.

Da este instante santo a Dios. Entrégale el mando, pues seguir Su dirección es el único camino hacia la paz verdadera. Cuando Le abandonas el control, descubres que responde a tu menor necesidad. Una palabra de aliento cuando la necesitas, un pensamiento luminoso en la confusión, un profundo silencio cuando la agitación te desborda: esos son Sus dones. Está al mando porque Lo elegiste, y Su respuesta es siempre perfecta.

La enseñanza esencial de esta repetición es que la confianza en Dios no es un acontecimiento único, sino una práctica de cada instante. No Le das tu vida de una vez por todas; Le das cada instante. Esta repetición de las lecciones 361 a 365 te entrena para vivir en una dependencia consciente de Dios. Cada necesidad, incluso la más pequeña, puede serLe entregada. Y Él responde con una precisión perfecta, pues conoce tus necesidades mejor que tú mismo.

Como la lección 361, esta te invita a profundizar la práctica del abandono. Cada repetición refuerza la confianza. Las lecciones anteriores te mostraron que Dios responde a cada llamada, que Su respuesta es la paz, que no tienes que guiar solo. Aquí aplicas esta verdad de manera repetida, hasta que se vuelva tu manera natural de vivir. El abandono ya no es un esfuerzo; se vuelve un reflejo.

Para poner en práctica esta lección, hoy, repítela a lo largo del día como una oración silenciosa. En cada transición, en cada nuevo momento, repite: "Este instante santo, Te lo doy. Está a cargo." No busques anticipar lo que necesitarás. Confía en que, en el momento oportuno, la respuesta llegará. Descubrirás que cuanto más practicas este abandono, más fluida y apacible se vuelve la vida. Los problemas se resuelven solos, las palabras justas vienen con naturalidad.

Dios está al mando cuando Lo invitas. Cada instante es una ocasión de confiar en Él y de recibir Su paz.

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