Padre, déjame recordar que Tú estás aquí y que no estoy solo. Me rodea el Amor sempiterno. No tengo causa para nada excepto la perfecta paz y alegría que comparto contigo. ¿Qué necesidad tengo de ira o de miedo? Me rodea la seguridad perfecta. ¿Puedo tener miedo, cuando Tu promesa Eterna va conmigo? Me rodea la impecabilidad perfecta. ¿Qué puedo temer, cuando me creaste en una santidad tan perfecta como la Tuya?
La gracia de Dios nos basta en todo lo que Él quiere que hagamos. Y solo que elijamos que sea también nuestra voluntad, así como la Suya.
✨ Resumen y puesta en práctica
No tienes motivo de ira ni de miedo: Dios está a tu alrededor.
Recuerda que Dios está ahí y que no estás solo. A tu alrededor está el Amor eterno. No tienes motivo de nada, salvo de paz y alegría perfectas. ¿Qué necesidad tendrías de ira o de miedo? A tu alrededor está la seguridad perfecta. ¿Puedes tener miedo cuando la promesa eterna de Dios te acompaña? A tu alrededor está la impecabilidad perfecta. ¿Qué puedes temer cuando Dios te creó en una santidad tan perfecta como la Suya?
La idea central es que el miedo y la ira no tienen fundamento real. No son respuestas justificadas a circunstancias exteriores. Son errores de percepción. Si te sientes enojado o asustado, es que has olvidado que Dios está a tu alrededor. La gracia de Dios es suficiente en todo lo que Él quiere que hagas. Y eso solo es lo que eliges como tu voluntad tanto como la Suya. Cuando recuerdas la presencia de Dios, el miedo ya no tiene dominio.
Esta lección es el antídoto de la anterior. Si la ira viene del juicio, el recuerdo de Dios cura la ira. Las lecciones anteriores establecieron que estás a salvo en el Amor de Dios, que tu impecabilidad te protege. Aquí aplicas esa seguridad a todas las situaciones que podrían despertar el miedo o la ira. La gracia de Dios es suficiente. No es simplemente suficiente; abunda, rebasa, colma toda necesidad antes incluso de que surja.
Para vivir esta lección, cuando el miedo o la ira se presenten hoy, no los combatas. Recuerda simplemente: "Dios está a mi alrededor. Su gracia me basta en esta necesidad." Siente la presencia amorosa que te envuelve como una manta suave. Respírala. Deja que disuelva el miedo y la ira. Verás que la necesidad que creías tener ya estaba colmada. La ira ya no tiene causa porque Dios está ahí. El miedo ya no tiene objeto porque estás a salvo.
Dios está a tu alrededor. No dejes que el miedo o la ira te hagan olvidar Su presencia amorosa.
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