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Lección 342

Dejo que el perdón repose sobre todas las cosas, Pues así se me dará el perdón.

Pues así se me dará el perdón. Te doy gracias, Padre, por Tu plan para salvarme del infierno que hice. No es real. Y Tú me has dado los medios para probarme su irrealidad. La llave está en mi mano, y he llegado a la puerta tras la cual yace el fin de los sueños. Estoy ante la puerta del Cielo, preguntándome si debo entrar y estar en casa. No me dejes esperar de nuevo hoy. Déjame perdonar todas las cosas y dejar que la creación sea como Tú quieres que sea, y como es. Déjame recordar que soy Tu Hijo y, abriendo por fin la puerta, olvidar las ilusiones en la luz resplandeciente de la verdad, cuando el recuerdo de Ti regrese a mí.

Hermano, perdóname ahora. Vengo a ti para llevarte a casa conmigo. Y mientras vamos, el mundo va con nosotros en el camino hacia Dios.

✨ Resumen y puesta en práctica

Deja que el perdón se pose sobre todas las cosas y serás perdonado.

Da gracias a Dios por Su plan para salvarte del infierno que fabricaste. No es real. Y Dios te ha dado los medios para probar su irrealidad. La llave está en tu mano, y has llegado a la puerta tras la cual se encuentra el fin de los sueños. Estás de pie ante las puertas del Cielo, vacilando en entrar. No esperes más hoy. Perdona todas las cosas y que la creación sea tal como Dios la quiere. Recuerda que eres Su Hijo, y abre la puerta.

La enseñanza fundamental es que el perdón no es una transacción condicional, sino un torrente incondicional. No perdonas para ser perdonado; perdonas porque estás perdonado. Pero hay una ley espiritual: lo que das, lo recibes. Al dejar que el perdón se pose sobre todas las cosas sin excepción, abres la puerta a la recepción del perdón para ti mismo. El perdón que das al mundo es el perdón que recibes.

Esta lección integra todo lo que has aprendido sobre el perdón como llave de la liberación. Sabes ahora que el perdón es la respuesta a todo problema, la llave de toda prisión. Aquí estás invitado a aplicarlo universalmente, sin excepción. Ni un solo ser, ni una sola situación, ni una sola cosa que te niegues a perdonar. Pues cada excepción que haces es una puerta que dejas cerrada. El perdón total abre la puerta total del Cielo.

Concretamente, hoy, haz el ejercicio del perdón universal. Repasa todos los seres y todas las situaciones que puedas haber juzgado. Para cada uno, di: "Te perdono. Dejo que el perdón se pose sobre ti." No excluyas a nadie, y menos que a nadie a ti mismo. Cuando hayas terminado, detente y siente lo que ocurre en ti. La puerta está abierta. Solo te queda entrar. Estás en tu hogar, en la luz de la verdad.

Perdona todas las cosas, y el perdón te es dado. La puerta del Cielo está abierta. Entra.

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