Este es el pensamiento que puede usarse para decir que la muerte y el pesar son la suerte cierta de todos los que vienen aquí. Pues sus alegrías se han ido antes de ser poseídas, o siquiera asidas. Sin embargo, esta es también la idea que no permite que ninguna percepción falsa nos mantenga en su poder ni que represente más que una nube pasajera en un cielo eternamente sereno. Y es esta serenidad lo que buscamos hoy, sin nubes, evidente y segura.
Buscamos hoy Tu santo mundo. Pues nosotros, Tus amantes Hijos, hemos perdido el camino por un tiempo. Pero hemos escuchado Tu Voz y hemos aprendido exactamente qué hacer para ser restituidos al Cielo y a nuestra verdadera Identidad. Y damos gracias hoy de que el mundo dura solo un instante. Queremos ir más allá de ese diminuto instante hasta la eternidad.
¿Qué es la Segunda Venida?
La Segunda Venida de Cristo, que es tan segura como Dios, es simplemente la corrección de los errores y el regreso de la cordura. Forma parte de la condición que restaura lo nunca perdido y restablece lo que es por siempre jamás verdadero. Es la invitación a la Palabra de Dios para que ocupe el lugar de la ilusión; la disposición a dejar que el perdón repose sobre todas las cosas sin excepción y sin reserva.
Es la naturaleza que todo lo incluye de la Segunda Venida de Cristo lo que le permite abrazar al mundo y mantenerte a salvo dentro de su suave advenimiento, que abarca contigo a todos los seres vivos. No hay fin a la liberación que trae la Segunda Venida, pues la creación de Dios debe ser ilimitada. El perdón ilumina el camino de la Segunda Venida porque brilla sobre todos como uno.
La Segunda Venida pone fin a las lecciones que enseña el Espíritu Santo, abriendo paso al Juicio Final, en el cual el aprendizaje termina en un último resumen que se extenderá más allá de sí mismo y llegará hasta Dios. La Segunda Venida es el tiempo en que todas las mentes son entregadas a las manos de Cristo, para ser devueltas al Espíritu en el Nombre de la verdadera creación y de la Voluntad de Dios.
La Segunda Venida es el único acontecimiento en el tiempo que el tiempo mismo no puede afectar. Pues todo el que alguna vez vino a morir, o aún vendrá, o está presente ahora, es igualmente liberado de lo que hizo. En esta igualdad es Cristo restaurado como una sola Identidad, en la Cual todos los Hijos de Dios reconocen que todos son uno. Y Dios el Padre sonríe a Su Hijo, Su única creación y Su única alegría.
Ruega que esta Segunda Venida sea pronto, pero no te quedes ahí. Necesita tus ojos, tus oídos, tus manos y tus pies. Necesita tu voz. Y, sobre todo, necesita tu disposición. Alegrémonos de poder hacer la Voluntad de Dios y unirnos en Su santa luz. Contempla, el Hijo de Dios es uno en nosotros, y podemos alcanzar el Amor de nuestro Padre a través de él.
✨ Resumen y puesta en práctica
El mundo solo dura un instante: ve más allá.
Henos aquí ante una lección que lo pone todo en contexto. El mundo solo dura un instante. Este pensamiento puede parecer al principio decir que la muerte y la pena son el destino de todos los que vienen aquí. Pero es también la idea que no deja que ninguna percepción falsa se aferre a ti. El mundo no es más que una nube que pasa en un cielo eternamente sereno. Y es esa serenidad la que buscas hoy, sin nubes, evidente y segura. Es una perspectiva final que transforma todo lo que has aprendido.
La idea central es que hoy buscas el santo mundo de Dios. Tú, Su Hijo amoroso, perdiste tu camino por un momento. Pero escuchaste Su Voz y aprendiste exactamente qué hacer para ser devuelto al Cielo y a tu verdadera Identidad. Hoy das gracias de que el mundo solo dure un instante. Quieres ir más allá de este minúsculo instante, hacia la eternidad. El mundo no es tu prisión: no es más que un pasaje, un sueño efímero del que despiertas con suavidad.
Esta lección concluye el lote 241-300. Hace eco de la primera lección del lote, la 241 (la salvación ha llegado ahora). El viaje ha sido completo: desde el reconocimiento de la salvación presente hasta la visión del mundo como un instante efímero. Remite a todas las grandes lecciones recorridas: la seguridad en Dios, el perdón, la identidad, la paz, la santidad, el silencio, el amor. Todo converge en esta verdad final: solo lo eterno es real.
Para vivir esta lección hoy, mira el mundo con una perspectiva nueva. A cada cosa que veas, recuerda: "Esto solo dura un instante. Pero la verdad que refleja es eterna." No te apegues a las formas pasajeras. Busca la serenidad más allá de la nube. En cada situación, pregunta: "¿Qué es eterno aquí?" Y elige volverte hacia eso.
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