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Lección 288

Que hoy olvide el pasado de mi hermano.

Este es el pensamiento que abre el camino hacia Ti y me lleva a mi meta. No puedo llegar a Ti sin mi hermano. Y para conocer mi Fuente, primero debo reconocer lo que Tú creaste uno conmigo. La mano de mi hermano es la que me guía en el camino hacia Ti. Sus pecados están en el pasado junto con los míos. Y estoy salvado porque el pasado se ha ido. No me dejes apreciarlo dentro de mi corazón, o perderé el camino para caminar hacia Ti. Mi hermano es mi Salvador. No me dejes atacar al Salvador que Tú me has dado. Déjame, más bien, honrar a quien lleva Tu Nombre y así recordar que es el mío propio.

Perdóname, pues, hoy. Y sabrás que me has perdonado si contemplas a tu hermano a la luz de la santidad. Él no puede ser menos santo que yo, y tú no puedes ser más santo que él.

✨ Resumen y puesta en práctica

Perdona a tu hermano su pasado: él es tu salvador.

Después de haber recentrado tu meta solo en Dios (lección 287), esta lección te muestra el camino práctico para llegar a ella: el perdón de tu hermano. En el currículo, es una lección clave sobre la relación. No puedes llegar a Dios sin tu hermano. Para conocer tu Fuente, primero debes reconocer lo que Dios creó uno contigo. La mano de tu hermano te guía por el camino que lleva a Ti. Sus pecados están en el pasado con los tuyos, y estás salvado porque el pasado ha desaparecido.

La idea central es que tu hermano es tu salvador. No ataques al salvador que Dios te ha dado. Honra a quien lleva el Nombre de Dios, y recordarás que también es el tuyo. El perdón mutuo es la clave: perdona a tu hermano, y sabrás que estás perdonado. No aprecies sus errores pasados, o perderás el camino que lleva a Dios. Contempla a tu hermano en la luz de la santidad: él no puede ser menos santo que tú, y tú no puedes ser más santo que él.

Esta lección se apoya en la anterior (Dios es mi única meta) y prepara la lección 289 (el pasado terminó) y la lección 290 (mi felicidad presente). Hace eco de la lección 246 (amar al Padre es amar a Su Hijo), de la lección 247 (sin perdón seguiré ciego) y de la lección 266 (mi santo Ser mora en ti). El perdón del hermano no es una opción: es el camino mismo.

Concretamente, hoy, elige a una persona a la que no has perdonado por completo. Quizá alguien que te hirió, o simplemente alguien a quien juzgas. Mírala y di en tu corazón: "Eres mi salvador. Te perdono tu pasado como quiero que el mío me sea perdonado." Cada vez que te vuelva el recuerdo de su ofensa, recuerda que el pasado se ha ido. No tienes que olvidar los hechos, sino soltar la carga emocional que los mantiene presentes.

Tu hermano no es tu enemigo. Es quien te ayuda a cruzar el puente hacia Dios. Toma su mano hoy, perdónalo por completo, y crucen juntos.

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