Cada día, cada hora, cada instante, estoy eligiendo lo que quiero mirar, los sonidos que quiero oír, los testigos de lo que quiero que sea verdad para mí. Hoy elijo mirar lo que Cristo quiere que vea, escuchar la Voz de Dios y buscar los testigos de lo que es verdadero en la creación de Dios. En la vista de Cristo, el mundo y la creación de Dios se encuentran, y cuando se unen toda percepción desaparece. Su vista bondadosa redime al mundo de la muerte. Pues nada de lo que Él mira puede dejar de vivir, recordando al Padre y al Hijo; Creador y Creación unificados.
Padre, la visión de Cristo es el camino hacia Ti. Lo que Él contempla invita a que Tu recuerdo me sea restituido. Y esto elijo que sea lo que quiero mirar hoy.
✨ Resumen y puesta en práctica
En cada instante eliges lo que quieres ver.
Después de haber elegido la visión de Cristo (lección 270), esta lección te recuerda que es una elección continua. En el currículo, es un recordatorio práctico importante. Cada día, cada hora, cada instante, eliges lo que quieres mirar, los sonidos que quieres oír, los testigos de lo que aceptas como verdadero para ti. Nadie elige en tu lugar. Estás votando constantemente por tu realidad con lo que miras y escuchas.
La idea central es que hoy eliges mirar lo que Cristo querría que vieras, escuchar la Voz de Dios y buscar los testigos de lo que es verdadero en la creación de Dios. En la vista de Cristo, el mundo y la creación de Dios se encuentran, y cuando se unen, toda percepción desaparece. Su dulce vista redime al mundo de la muerte, pues todo lo que Él contempla solo puede vivir y recordar al Padre y al Hijo unificados.
Esta lección concreta la elección hecha en la lección 270. Prepara las lecciones 272-274, que exploran las implicaciones de esta elección: rechazar las ilusiones, abrazar la paz, no temer al amor. El tema de la elección a cada instante atraviesa todo el currículo, pero aquí se vuelve explícito y práctico. Las lecciones siguientes te ayudarán a mantener esta elección frente a las tentaciones del mundo.
Para vivir esta lección hoy, sé vigilante a cada instante. Cuando abras los ojos por la mañana, elige conscientemente la visión de Cristo. Cuando te encuentres con alguien, elige ver a Cristo en él. Cuando surja un pensamiento negativo, elige reemplazarlo por la visión de Cristo. Haz de ello un juego: cada vez que lo recuerdes, repite: "Esta es la visión de Cristo que uso ahora." Cuanto más practiques, más automática se vuelve la elección.
Estás eligiendo constantemente. Cada instante es una ocasión de elegir la luz en lugar de la oscuridad. Hoy, elige con sabiduría: elige a Cristo.
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