Padre, Tú estás ante mí y detrás, a mi lado, en el lugar donde me veo a mí mismo, y adondequiera que voy. Estás en todas las cosas que miro, en los sonidos que oigo y en cada mano que se tiende hacia la mía. En Ti el tiempo desaparece y el lugar se convierte en una creencia sin sentido. Pues lo que rodea a Tu Hijo y lo mantiene a salvo es el Amor Mismo. No hay más Fuente que Esta, y nada hay que no comparta Su santidad; que esté más allá de Tu única creación, o sin el Amor Que sostiene todas las cosas dentro de Sí. Padre, Tu Hijo es como Tú. Venimos a Ti hoy en Tu propio Nombre, para estar en paz dentro de Tu Amor eterno.
Hermano mío, únete a mí en esto hoy. Esta es la oración de la salvación. ¿No debemos unirnos en lo que salvará al mundo, junto con nosotros?
✨ Resumen y puesta en práctica
Estás rodeado del Amor de Dios, en todas partes y siempre.
Tras haber saboreado la santa visión (lección 263), esta lección te revela la presencia constante que te envuelve. En el plan de estudios, es una lección de profundo consuelo. Dios no está lejos de ti, en un cielo remoto. Está delante de ti, detrás de ti, a tu lado, en el lugar donde te ves a ti mismo y adondequiera que vas. Está en todas las cosas que miras, en los sonidos que oyes, en cada mano que se tiende para tomar la tuya.
La idea central es que nada puede existir fuera del Amor de Dios. En Él, el tiempo desaparece y el lugar se vuelve insignificante. Lo que rodea al Hijo y lo mantiene a salvo es el Amor mismo. No hay otra Fuente. Nada está más allá de Su creación. El Hijo de Dios es igual a Él mismo. La oración de la salvación invita a todos tus hermanos a unirse a ti para venir a Dios en Su Propio Nombre, para estar en paz en Su Amor eterno.
Esta lección se deriva naturalmente de la lección 263 (santa visión) y prepara la lección 265 (la dulzura de la creación). Refuerza también las lecciones anteriores sobre la seguridad (244, 261). Si el Amor de Dios está en todas partes, entonces siempre estás a salvo, siempre amado, siempre en casa. Esta conciencia es el fundamento de todo lo demás: transforma el miedo en confianza absoluta.
Para vivir esta lección hoy, toma conciencia de la presencia de Dios a tu alrededor. Cuando estés en casa, siéntelo en las paredes. Cuando camines por la calle, siéntelo en el aire. Cuando hables con alguien, siéntelo entre vosotros. Cada vez que tiendas la mano para tocar algo, recuerda que tocas el Amor de Dios. Cada sonido que oyes es Dios que te habla. Deja que esta conciencia omnipresente transforme tu experiencia del mundo.
Nunca estás solo. A cada instante, en cada lugar, el Amor de Dios te envuelve como una dulce manta. Nada puede alcanzarte que no haya pasado antes por este Amor.
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