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Lección 256

Dios es la única meta que tengo hoy.

El camino hacia Dios pasa aquí por el perdón. No hay otro camino. Si el pecado no hubiera sido apreciado por la mente, ¿qué necesidad habría habido de hallar un camino hacia donde estás? ¿Quién seguiría dudando? ¿Quién podría estar inseguro de quién es? ¿Y quién permanecería aún dormido en pesadas nubes de duda acerca de la santidad de aquel a quien Dios creó impecable? Aquí solo podemos soñar. Pero podemos soñar que hemos perdonado a aquel en quien todo pecado sigue siendo imposible, y esto es lo que elegimos soñar hoy. Dios es nuestra meta; el perdón es el medio por el cual nuestras mentes regresan a Él por fin.

Y así, Padre nuestro, queremos venir a Ti por el camino que Tú has dispuesto. No tenemos otra meta que oír Tu Voz y hallar el camino que Tu sagrada Palabra nos ha señalado.

✨ Resumen y puesta en práctica

Dios es tu único objetivo, el perdón es el camino.

Tras haber elegido la paz perfecta (lección 255), esta lección clarifica la dirección de tu vida. En el plan de estudios, es un recentramiento necesario. Tienes tantos objetivos en la vida: hacer carrera, fundar una familia, desarrollar talentos, ayudar a los demás. Pero esta lección te recuerda que Dios es el único objetivo verdadero, y el perdón es el único camino que conduce a Él. Todo lo demás no es más que desvío. Comprender esto lo simplifica todo.

La idea central es de una claridad liberadora. El camino que lleva a Dios pasa por el perdón. No hay otro camino. Si el pecado no hubiera sido acariciado por la mente, no habría hecho falta camino. Aquí, en el sueño del mundo, solo puedes soñar. Pero puedes soñar que has perdonado a aquel en quien todo pecado es imposible. Dios es tu objetivo; el perdón es el medio por el cual tu mente regresa por fin a Él. No tienes otro objetivo que oír Su Voz.

Esta lección se apoya en la elección de la paz perfecta (255) y prepara la serie de las lecciones 257-259 sobre el recuerdo del objetivo. Enlaza con todo el trabajo sobre el perdón realizado desde la lección 247. El perdón no es solo una práctica agradable: es el camino único hacia Dios. Las lecciones siguientes insistirán en la importancia de no olvidar este objetivo ante las distracciones del mundo.

Concretamente, hoy, cada vez que te embarques en una actividad, pregúntate: "¿Me acerca esta acción a Dios por el perdón?". Si trabajas, pregunta si puedes hacerlo con un espíritu de perdón. Si hablas con alguien, pregunta si tus palabras vienen del perdón. Si estás solo, comprueba si tus pensamientos están en el perdón. Devuelve todo a este único objetivo. Simplifica tu vida en torno a esta única dirección.

No tienes más que un solo objetivo, pero tienes todo el tiempo y todos los medios para alcanzarlo. El perdón es tu camino, Dios es tu destino. Camina con confianza.

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