No me parece que pueda elegir tener solo paz hoy. Y sin embargo mi Dios me asegura que Su Hijo es como Él Mismo. Déjame tener hoy fe en Aquel Que dice que soy el Hijo de Dios. Y que la paz que elijo que sea mía hoy dé testimonio de la verdad de lo que Él dice. El Hijo de Dios no puede tener preocupaciones, y debe permanecer para siempre en la paz del Cielo. En su nombre dedico el día de hoy a hallar lo que mi Padre quiere para mí, aceptándolo como mío y dándolo a todos los Hijos de mi Padre, junto conmigo.
Y así, Padre mío, quiero pasar este día contigo. Tu Hijo no Te ha olvidado. La paz que le diste todavía está en su mente, y es allí donde elijo pasar hoy.
✨ Resumen y puesta en práctica
Elige la paz perfecta para hoy, es posible.
Tras haber hecho silencio para oír a Dios (lección 254), esta lección te invita a una elección concreta: pasar este día en la paz perfecta. En el plan de estudios, es un acto de fe. Quizá no te parezca posible elegir la paz. Demasiadas preocupaciones, responsabilidades, problemas. Pero esta lección te recuerda que eres el Hijo de Dios, y que el Hijo de Dios no puede tener ninguna preocupación. Permanece para siempre en la paz del Cielo. Esa es tu verdadera naturaleza.
La idea central es que la paz es una elección, no una consecuencia de las circunstancias. Dedicas este día a encontrar lo que tu Padre quiere para ti, a aceptarlo como tuyo y a darlo a todos los Hijos de Dios. La paz que Dios te ha dado está todavía en tu mente. Nunca ha desaparecido, simplemente espera a que la elijas. Es ahí donde pasas el día, no en el mundo agitado del ego, sino en la paz silenciosa de Dios.
Esta lección sigue naturalmente al silencio de la lección 254: tras haber acallado el ruido del ego, puedes elegir la paz. Prepara las lecciones 256-258 sobre Dios como único objetivo. La elección de la paz perfecta es el fundamento sobre el que descansa todo lo demás: cuando tienes la paz, puedes oír a Dios, puedes ver con claridad, puedes perdonar de verdad. Es la condición de todo el resto del plan de estudios.
Para aplicar esta lección concretamente, comienza tu día con esta declaración: "Elijo pasar este día en la paz perfecta". Cuando se presente una preocupación —un plazo que cumplir, un conflicto, un temor—, detente y pregunta: "¿Qué es más importante: resolver este problema o conservar mi paz?". Elige la paz. Descubrirás que los problemas se resuelven mejor en la paz que en la ansiedad. Pruébalo solo por un día.
La paz perfecta se te ofrece a cada instante. Solo tienes que elegirla. Todo lo demás puede esperar.
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