Tamaño del texto
Lección 233

Entrego mi vida a Dios para que la dirija hoy.

Padre, Te entrego hoy todos mis pensamientos. No quiero ninguno de los míos. En lugar de ellos dame los Tuyos. Te entrego también todos mis actos, para que pueda hacer Tu Voluntad en lugar de buscar metas que no pueden alcanzarse y perder el tiempo en vanas imaginaciones. Hoy vengo a Ti. Daré un paso atrás y simplemente Te seguiré. Sé Tú el Guía, y yo el seguidor que no cuestiona la sabiduría del Infinito, ni el Amor cuya ternura no puedo comprender, pero que es, sin embargo, Tu perfecto regalo para mí.

Hoy tenemos un solo Guía que nos conduce. Y mientras caminamos juntos, le entregaremos este día sin reserva alguna. Este es Su día. Y por eso es un día de incontables dones y misericordias para nosotros.

✨ Resumen y puesta en práctica

El abandono confiado: dejar que Dios lleve el baile de tu jornada.

Amado, esta lección te invita a realizar el acto más liberador que existe: dar tu vida a Dios para que Él la guíe hoy. No es una renuncia triste, sino un abandono gozoso, una confianza absoluta en que Aquel que te creó sabe mucho mejor que tú lo que es bueno para ti. Has pasado tanto tiempo intentando controlarlo todo, planificando y preocupándote. Hoy se te ofrece una alternativa: soltar el timón y permitir que la sabiduría infinita tome los mandos.

La lección te propone dar todos tus pensamientos a Dios, sin guardar ninguno para ti. Ya no quieres tus pensamientos limitados y angustiados. Le pides a Dios que los reemplace por los Suyos, que son claros y apacibles. También Le das todas tus acciones, para hacer Su Voluntad en lugar de perseguir metas imposibles. El procedimiento es simple: cedes el paso y sigues sin discutir, sin poner en tela de juicio la sabiduría del Infinito ni el Amor cuya ternura sobrepasa tu comprensión.

Esta lección está ligada a todo lo que has aprendido hasta aquí. Dar tu vida a Dios es aplicar concretamente la idea de que no eres un cuerpo sino libre. Es poner en acción la confianza en tus hermanos, la paz como único objetivo, la gratitud como única recompensa. Todas las lecciones convergen hacia este acto de abandono. El guía que necesitas no está fuera de ti, pero tampoco está en tu ego confuso. Está en la presencia silenciosa de Dios en ti.

Para vivir esta lección hoy, desde que despiertes, antes de que los pensamientos del mundo invadan tu mente, pon la mano sobre el corazón y di: «Padre, Te doy todos mis pensamientos hoy». Luego, cada vez que surja la inquietud, repite: «Sé Tú el Guía, y yo seré quien sigue». Observa cómo las cosas se ponen en su lugar por sí solas, cómo llegan las soluciones sin esfuerzo. No busques comprender. Conténtate con seguir, confiar y agradecer.

Hoy es un día de dones innumerables, porque has elegido dejarlo en manos de Aquel que te ama perfectamente.

Inscribirme para recibir las lecciones cada día por correo o Telegram y gestionar mis preferencias

Me inscribo gratis →
Preguntar a Un Curso de Milagros