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Lección 219

Repaso (199)

No soy un cuerpo.

Soy libre.

Pues permanezco tal como Dios me creó.

[199] No soy un cuerpo. Soy libre.

Soy el Hijo de Dios. Quédate quieta, mente mía, y piensa un momento en esto. Y luego regresa a la tierra sin confusión acerca de lo que mi Padre ama por siempre como Su Hijo.

No soy un cuerpo.

Soy libre.

Pues permanezco tal como Dios me creó.

✨ Resumen y puesta en práctica

La declaración de libertad

el repaso de la lección 199 es un regreso a la afirmación central de todo el curso: «No soy un cuerpo. Soy libre». Este repaso es particularmente poderoso porque repite exactamente la afirmación que practicas, creando un bucle de refuerzo que graba la verdad en las capas más profundas de tu mente. Los repasos son importantes porque te dan un mantra, una fórmula de liberación que puedes repetir en todo momento, en todo lugar, en cualquier circunstancia. Cuando el mundo te apremia, cuando el miedo te atenaza, cuando el olvido te gana, estas palabras son como una cuerda de salvamento que te devuelve a la verdad.


La lección 199 te mostró que la libertad es imposible mientras te identifiques con el cuerpo. El repaso añade una instrucción simple y hermosa: «Soy el Hijo de Dios. Cálmate, mente mía, y piensa en esto un momento. Luego vuelve a la tierra, sin confusión en cuanto a lo que mi Padre ama para siempre como Su Hijo». Esta instrucción es un tesoro. Te dice primero que te calmes.


Durante este período de repaso, deja que la afirmación «No soy un cuerpo. Soy libre» se convierta en un estribillo que acompañe todas tus actividades. Al caminar, al trabajar, al hablar, repítela suavemente en tu mente. Deja que impregne cada acción. La libertad que declaras no es una evasión del mundo, sino una transformación de tu experiencia del mundo.

Puesta en práctica:

Hoy, a cada hora, tómate un momento para calmarte y repetir: «Soy el Hijo de Dios. Cálmate, mente mía, y piensa en esto un momento». Luego vuelve a tus actividades llevando contigo esa paz. Cuando te sientas atrapado, limitado o vulnerable, recuerda: «No soy un cuerpo. Soy libre». Deja que estas palabras corten los lazos imaginarios que te retienen.


Los repasos son las escalas de la mente: repetidas pacientemente día tras día, transforman a un aprendiz en maestro de la verdad.


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