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Lección 21

Estoy decidido a ver las cosas de otra manera.

La idea de hoy es obviamente una continuación y extensión de la anterior. Esta vez, sin embargo, son necesarios períodos específicos de búsqueda mental además de aplicar la idea a situaciones particulares conforme surjan. Se insta a hacer cinco períodos de práctica, dedicando un minuto completo a cada uno.


En los períodos de práctica, comienza repitiéndote la idea. Luego cierra los ojos y busca cuidadosamente en tu mente situaciones pasadas, presentes o anticipadas que suscitan ira en ti. La ira puede adoptar la forma de cualquier reacción que vaya desde una leve irritación hasta la furia. El grado de la emoción que experimentes no importa. Te irás dando cuenta cada vez más de que un leve aguijonazo de fastidio no es sino un velo tendido sobre una intensa furia.


Procura, por lo tanto, que los pequeños pensamientos de ira no se te escapen en los períodos de práctica. Recuerda que en realidad no reconoces lo que suscita ira en ti, y nada de lo que crees a este respecto significa nada. Probablemente te sentirás tentado a detenerte más en algunas situaciones que en otras, con el falaz fundamento de que son más evidentes. No es así. Es simplemente un ejemplo de la creencia de que algunas formas de ataque están más justificadas que otras.


Mientras buscas en tu mente todas las formas en que se presentan los pensamientos de ataque, mantén cada uno en la mente y dite:

Estoy decidido a ver a _____ [nombre de la persona] de otra manera.

Estoy decidido a ver _____ [especifica la situación] de otra manera.


Procura ser lo más específico posible. Puedes, por ejemplo, centrar tu ira en un atributo particular de una persona particular, creyendo que la ira se limita a este aspecto. Si tu percepción de la persona adolece de esta forma de distorsión, di:

Estoy decidido a ver _____ [especifica el atributo] en _____ [nombre de la persona] de otra manera.

✨ Resumen y puesta en práctica

Elegir una mirada nueva sobre cada enfado

La lección 21 precisa la determinación del día anterior: no se trata solo de ver, sino de ver las cosas de otra manera. Y el curso te da un ejercicio muy concreto para ponerlo en práctica. Se recomiendan cinco períodos de ejercicio de un buen minuto, esta vez con un examen de la mente más estructurado. La idea es identificar todo lo que suscita enfado en ti, en todas sus formas, desde la más leve irritación hasta la rabia más ardiente. Y cada vez, decir: « Estoy decidido a ver a esta persona de otra manera. Estoy decidido a ver esta situación de otra manera. »

El curso te previene: el grado de la emoción no importa. Serás cada vez más consciente de que una mínima punzada de irritación no es otra cosa que un velo corrido sobre una intensa furia. Por tanto, no dejes que se te escapen los « pequeños » pensamientos de ira durante el ejercicio. Probablemente te sentirás tentado a detenerte más en ciertas situaciones, creyendo que son más « evidentes ». Pero eso es simplemente la creencia de que ciertas formas de ataque están más justificadas que otras. El curso te pide que seas lo más preciso posible al identificar la ira y su objetivo.

Esta lección aplica concretamente la determinación de la lección 20. Tras haber dicho « quiero ver », precisas « quiero ver de otra manera », y empiezas por lo que más te hace sufrir: tu enfado. Las lecciones 22 y 23 irán más lejos revelando que lo que ves es una forma de venganza y que puedes escapar de ello abandonando los pensamientos de ataque. Es una progresión lógica: primero determinación, luego aplicación al enfado, luego comprensión del mecanismo de la venganza, luego liberación.

Puesta en práctica:

Cinco períodos de ejercicio de un minuto. Empieza repitiendo la idea. Cierra los ojos y busca en tu mente las situaciones pasadas, presentes o anticipadas que suscitan enfado en ti. Para cada situación o persona, di: « Estoy decidido(a) a ver ___ de otra manera. » Sé lo más preciso posible. No olvides las pequeñas irritaciones, quizá escondan una furia mayor.

No tengas miedo de tu enfado. La luz también puede atravesar las nubes más oscuras si eliges mirarlas de otra manera.

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