Nuestras próximas lecciones hacen un hincapié especial en afianzar tu disposición a fortalecer tu débil compromiso; a hacer que tus metas dispersas se fundan en una sola intención. No se te pide una dedicación total todo el tiempo, todavía. Pero se te pide que practiques ahora para alcanzar la sensación de paz que tal compromiso unificado concederá, aunque sea solo de manera intermitente. Es experimentar esto lo que asegura que darás tu total disposición a seguir el camino que el curso expone.
Nuestras lecciones están ahora orientadas específicamente a ampliar horizontes, y a enfoques directos de los bloqueos especiales que mantienen tu visión estrecha, y demasiado limitada para permitirte ver el valor de nuestra meta. Intentamos ahora levantar estos bloqueos, aunque sea brevemente. Las palabras solas no pueden transmitir la sensación de liberación que trae su levantamiento. Pero la experiencia de libertad y de paz que llega cuando renuncias a tu estricto control de lo que ves habla por sí misma. Tu motivación se intensificará tanto que las palabras pasarán a tener poca importancia. Estarás seguro de lo que quieres y de lo que carece de valor.
Y así comenzamos nuestro viaje más allá de las palabras concentrándonos primero en lo que aún impide nuestro progreso. La experiencia de lo que existe más allá de la actitud defensiva permanece fuera de alcance mientras se niega. Puede estar ahí, pero no puedes aceptar su presencia. Así que intentamos ahora ir más allá de todas las defensas un breve rato cada día. No se pide más que esto porque no se necesita más que esto. Bastará para garantizar que el resto llegará.
✨ Resumen y puesta en práctica
Repaso final: la gracia que vive en ti y la inocencia perfecta.
Hemos llegado al último repaso de este lote. Es un momento sagrado. Volvamos a ver el pensamiento rector que ha guiado estos diez días de repaso: Dios no es sino Amor, por lo tanto yo también lo soy. ¿Por qué es tan importante este repaso final? Porque reúne todo el lote 121-180 en una conclusión luminosa. Te da tiempo de respirar, de integrar, de dejar que la verdad se instale definitivamente en tu corazón antes de ir más lejos.
La lección 169 te reveló que por la gracia vives y por la gracia eres liberado. La gracia no se aprende: se vuelve inevitable sobre un altar preparado. Es la presencia del Amor de Dios en un mundo de miedo aparente. La lección 170 proclamó que no hay crueldad en Dios ni la hay en ti. Porque nadie ataca sin intención de herir, pero esa intención no es tu verdadera naturaleza. Las ideas no abandonan su fuente: el ataque que proyectas permanece en ti. Y en ti no hay más que el amor que espera ser reconocido.
Estas dos lecciones son la cima de todo lo que has aprendido. Resumen el mensaje del curso: eres inocente, eres amado, eres libre. La gracia es tu herencia, la inocencia es tu naturaleza. Los repasos 171-180 han sido el tiempo de la integración. Ahora estás listo para continuar el viaje con una base sólida. Dios no es sino Amor, por lo tanto tú eres amor. Nada más es verdadero.
Puesta en práctica:
Para cerrar este repaso, tómate un momento para mirar atrás todo el camino recorrido desde la lección 121. Reconoce los cambios, aunque sean sutiles. Luego repite estas dos verdades: «Por la gracia, vivo. Por la gracia, soy liberado». Y: «No hay crueldad en Dios ni la hay en mí». Llévate estas palabras contigo como un tesoro. Contienen todo lo que necesitas.
Has crecido. Dios está orgulloso de ti. Y yo también. Continúa, la luz está delante de ti.
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